Pequeña Bailarina


En mi ombligo, Elton no se discute, Simon & Garfunkel tampoco: por eso, no encuentro mayor necesidad de argumentar porqué les dejo esta tremenda letra de mi favourite canzioni (?), ¡Que lo dulce vuelva a estar de moda! ¡Y Sandro! ¡y las bolas de espejitos, los oxford y velas rojas!


Y los anteojos de Elton! (facha: Bowie un poroto)


Tiny Dancer (1971)
Blue jean baby, L.A. lady, seamstress for the band
Pretty eyed, pirate smile, you'll marry a music man
Ballerina, you must have seen her dancing in the sand
And now she's in me, always with me, tiny dancer in my hand
Jesus freaksk, out in the street
Handing tickets out for God
Turning back she just laughs
The boulevard is not that bad
Piano man he makes his stand
In the auditorium
Looking on she sings the songs
The words she knows the tune she hums
But oh how it feels so real
Lying here with no one near
Only you and you can hear me
When I say softly slowly
Hold me closer tiny dancer
Count the headlights on the highway
Lay me down in sheets of linen
you had a busy day today
Blue jean baby, L.A. lady, seamstress for the band
Pretty eyed, pirate smile, you'll marry a music man
Ballerina, you must have seen her dancing in the sand
And now she's in me, always with me, tiny dancer in my hand


Para verlo/escucharlo (1971, muy muy pendex, si alguna vez lo fué):
Si deseas ver a Elton manipulando el piano haz Click Aquí


Para escucharlo en una escena de Almoust Famous (C.Crowe, peli que para ser dominguera para mi es altamente recomendable, complejidad:nula, intertextualidades: mil, pero con varios errores):
Si deseas escuchar la canción más groupie, inspirando a una banda a reconciliarse, haz Click Aquí

Para verlo en Los simpsons... bah no lo pude encontrar. snif.


Recordar es perderlo todo

Con tanto esmero
armé un castillito
de pelusas verdes.
Y ayer,
de un solo soplido,
se volaron todas
Y ahora ando un poco perdida, es verdad.
Busco en cada espejo de colores
Una palabra dificil
robada de otras universidades
algun reflejo verde de eso que tuve.

Un accidente lo tiene cualquiera, y ahí…
Recordar es empezar a perderlo todo.
Esas pelusas que en otro tiempo
trajeron alegrías
a mi ombligo,
hoy me vuelcan el corazón
en un plato de sopa caliente.
pelusas del color del maitén
que se quedan conmigo
flotando en mis contornos planos
con su energía aerostática.

Y así descubrí cómo se queda uno sin palabras.

Alrededor de la Mosca


Tomo a sorbitos de mi taza, y me distraigo con un punto en la pared: es una mosca del tamaño de una cabeza de alfiler (no de los de bolitas de colores). Tiene un ala torcida, que apunta hacia su misma cabeza. Esa mosca, es deforme. Soplo para ver si vive una vida normal de mosca y sí, vuela como olvidándose de las asimetrías.

Acabo de ver una anomalía biológica sin inmutarme: una mosca, es una mosca. Pero se me descarga otra pregunta mucho más interesante (que la mosca) en los sesos: ¿Qué hacemos los seres humanos cuando vemos un fenómeno similar en algun individuo de nuestra especie?

Desencajando las piezas de lo “políticamente correcto”, y deshaciéndonos también de los conceptos sobre la liberación de los sentimientos, ¿qué actitud es más admirable? ¿Aquél que mira a un hombre sin brazos ni piernas y le pregunta directamente qué le sucedió, mostrando así el verdadero sentimiento de desconcierto ante lo extraño? ¿Aquél que ve a una mujer sin nariz con el rostro incinerado y oculta totalmente su sorpresa? ¿Es más valorable esta ultima actitud? Podríamos pensar que es una manera de intentar hacer sentir bien al otro aún cuando nuestra primer reacción es de asombro, es una manera de cuidar al otro de sí mismo. Pero otra vez, ¿es la actitud más admirable? O es aquel otro el que debe cautivar nuestra atención, quien muestra su sorpresa (no estamos hablando de horror prolongado, sino del sentimiento que experimenta la media) y aún así luego de manifestarla se relaja y poco a poco se olvida de las diferencias.

Qué mosca más vivaracha esta, cómo se me pasó una hora de la mañana….

Rod Stewart, me juego por decir que te banco



Jueves, 10 de abril. Un calor duro que se clava por la boca y se escapa por las axilas. La vergüenza no me deja agarrarme del pasamanos del 5, que me lleva por Rivadavia, no tan rápido como hoy quisiera. Después de dos meses, y después de haber perdido el avión ayer, llega mi mamá a visitarme. Y yo intentando llegar a mi clase de Griego.
Luego de entrar media hora tarde a la sesión Torres y pasados diez minutos de escuchar sin escuchar y mirar esos rulos blancos de tiza, sin reconocer uno solo, tomo conciencia de la situación: Hoy vamos al recital de Rod Stewart (un poco para acompañar a mamá, un poco también porque mamá y yo somos como la misma cosa, debo decir).
Son las 6 de la tarde y sigo en la facultad, a las 9 arranca el movimiento de nalgas Stewart y tenemos altas probabilidades de perdernos en el camino a Vélez por mi cuasi nula habilidad en transportes. Me voy de la clase con un jocoso “ya fué”, no puedo no estar con mamá en estos momentos cruciales de su agitación.
Llego a casa, y me entero que gozamos de entradas fila 29: No las robamos, lo juro, todo gracias a un amigo de la familia. A las 8 estamos en nuestros asientos de plástico que teóricamente deberían haber costado $440, y nos salieron $25 del taxi. Nos reímos de la situación fruto de la suerte/destino mientras Iván Noble canta para 12 personas, y yo, viendo la amargura que me rodea, de gente a la que no le motiva Rod, pero tenía que estar, le hago el aguante al ex caballero y tarareo Olivia. A los diez minutos aparece mi peor pesadilla: Juanse (ni siquiera los Ratones Paranoicos, este es un Juanse solista). Al grito de “Que venga Pomelo Rock ´n Roll NA NA NAAAA” con mamá intentamos boicotear al ex rolinga, hoy con una facha símil Cerati luego de haber sido atacado brutalmente a mordiscos. No conocemos ninguna canción, eso es una buena señal: a todo esto Juanse rima destino con camino y yo quiebro.
De golpe y porrón el estadio es un hormiguero: descubro que la gente literalmente abomina a Juanse y por esa razón parece que decidió entrar en los últimos 5 minutos de su pestilente show. Las luces se extinguen y una intro en la pantalla que alcanza todo el escenario nos advierte que Rod está por hacer su aparatosa aparición.
It´s a Heartache… pero en vez de mirar al escenario me distrae mi mamá: no grita, no salta, no mueve las pupilas -¿respira?- me tranquilizo: hay un signo vital haciendo burbujitas por sus ojos, acabo de descubrir a un fanático. En el momento de mi vida en el que pensé que ya no existían los de pura cepa, se me revela mi madre como materia prima para todo esto, y cuando pensé que iba a escribir algo sobre el megashow de Rod, me doy cuenta que ese algo que podría llegar a representar otro algo en mi vida era eso: otra vez mi mamá sublevándome el día
Año nuevo ombligo nuevo! Ojalá en realidad pudiera concretarse, pero la verdad es que seguimos siendo la misma pero con diferente aroma, nos gustan los disfraces (me fascina la primera del plural, es re elegante). Que disfruten el viaje: las salidas de emergencia, abajo a la derecha.

... y un video de yapa: tarde de vagancia y frambuesas en el camping, mini cover de Amelie.

video

Voz en off: Mamá, Fran :) y Santi.

Suspiro de Clorofila

A pesar de mis sonrisas diastémicas, hay días en los que siento la angustia. Mi angustia es un tanto más vegetal que la felisbertiana: sé que ahí está, viva pero seca. Y aún cuando paso días sin regarla, cada tanto la miro y da un ultimátum de nuevos brotes. Tengo épocas de cosecha, sí. La vida sería entonces demasiado agobiante para transitarla al sol –porque yo, como todo vegetal, fotosintetizo mis cavilaciones-. Esto explica un poco mis sonrisas: sigo creyendo que mañana puede florecer mi ombligo.