Aluz (Point of lovely sun)

Punto en que el sol
osmosea tu ventanal.
Abrís tus ojos negros encandilándote
a propósito
para despertar la piel
rosada de sueño, tibia.
Mi piel te arde,
me hacés moverme
de la huella que grabé
en tu espalda
con el cincel de mi piel,
que te arde.

Punto en que el sol
te enciende los pies.
Afuera, frío,
sos, afuera de la cama.
Tu boca cerrada, blanda.
Hinchada de sueño,
de sueño como tu piel.

Punto en que el sol
me da una mordida en el cuello.
Y despierto. Punto
en que el sol se besa
con tu mano, tibia
en mi pelo. Juega:
sábado de sueño, sos,
vegetal extraño
entre mis dedos,
equilibrio dulce
en el centro del abdomen.

Punto en que el sol
sucede ocaso sabático,
de mi pesadez de valija,
que desvalijaste.
En su lugar queda
punto en el que el sol
te despierta,
para que otra vez seas, frío
afuera de la calma.

Punto en que el sol
osmosea otros ventanales.






Impacto Natural

Abre el cierre de la carpa y saca la cabeza: verde desierto, todos están probablemente charlando a ojo pegado en la cocina, a cincuenta metros de la carpa, cincuenta metros gélidos. Nadie entra en el camping a esta hora. Se escucha un silencio de pisadas a lo lejos que astillan ramitas y hacen girar las piedras. Cierra el cierre, congelado entre sus dedos, y se viste problematicamente dentro de la bolsa de dormir, la camiseta al revés, el suéter al revés- pero al revés cada uno de manera diferente, de las dos maneras en las que uno se puede poner algo al revés-.
Cuatro días sin peinarse. Hoy, que es el quinto, se soluciona fácil: rodete que por poco no se hace solo. Un pchhh de desodorante, el cepillo de dientes en el bolsillo del chaleco, cigarrillos, encendedor; hay que salir equipado, a nadie le gusta tener que volver a la carpa a no ser que se hagan las 3 de la siesta. tssss tssss tssss Las pisadas sobre el rocío, y los palitos, y las piedritas, y la perra que viene a saludar con su vaivén de cadera y sus ojos de bizcocho. Sus ojos de dáme un bizcocho.
Toma el primer mate que le ofrecen sin haberse lavado los dientes, como siempre. El baño está ocupado, como siempre. Se sienta, y no, arriba otra vez, pasitos afuera: ya llegó el colectivo de las 9, ese que viene de Esquel, el que trae a los mochila que arrancan su recorrido “de abajo para arriba”, que apuran la caminata por llegar a Bolsón y después extrañan el alerce. Relojea por la ventana: otra vez divisa el suéter, más propio del norte que del sur, el suéter que dice “yo fui primero al norte, después vine al sur”, o “yo me compré este en Palermo, ¿Qué? ¿me equivoqué?”. Y el pantalón a rayitas, casi siempre negro pero esta vez más osado, multicolor, contrastando con las topper grises de guácala- Pies que sufren, ella que sufre por ellos, sabe que saben que en casa su dueño, nuevo amigo de ella, dejó unas zapatillas más dignas de caminata que las lonitas estón. Su amigo, si. Que empezó a dejarse la barba hace un mes para pararse, así, en la puerta del primer camping de su vida. Siempre me pregunto si suamigo sería igual de simpático si ella le hablara allá, inesperadamente, en su urbe, lejos del sur, en su “bondi” a la facu. Pero decido que sí y entonces ella le pone calidez a la charla. Suamigo se va a la parcela, con sugrupo, con suguitarra, con suasombro. Ella lo envidia por esto último, pero no dice nada. Lo envidia como envidia a la gente que todavía no leyó ESE libro, porque sabe que todavía pueden pasarle la lengua a cada página suavemente. Y con esa envidia se lleva a la perra a la costa.

Con esa envidia se lleva a la perra a la costa y planea de qué manera va a intentar hoy desautomatizar su percepción del lago. Pero llega y se distrae tirándole palos al animal y juntando filtros de cigarrillos- por cada filtro ella salva cientos de litros de agua, ella es copada-.
Se acuerda de la desrobotización planificada hace un instante y se sienta a experimentar: las nalgas empiezan a percibir las marcas de las piedras, se mueve de lado a lado suavemente y todo se vuelve más cómodo. Los codos sobre las rodillas. Juega con el encendedor y prende un cigarrillo para espantar los tábanos: es enero.

ahora

Mira el lago entrecerrando los ojos: lo mira fijo: respira y aguanta el aire tomando conciencia del estómago: busca una mariposa en el estómago: hace juegos respiratorios de esos con los que se controla un orgasmo: mira el lago: busca obtener el mayor campo visual posible: no: se concentra en el cielo: no: respira saboreando el aire: no. Se aburre, y más envidia a suamigo. Toma una decisión que no siempre es la acertada a las 9 de la mañana: se desviste y corre al agua.
Sube sube sube el agua hasta su ombligo y se le congela la entrepierna: esto no está funcionando. Se zambulle en el lago y cuando sale busca la sorpresa en las montañas: no, no hay manera. Aún cuando logró desautomatizar por un momento su percepción del agua, no pudo así con el imponente patagónicopaisaje.
Inexplicablemente mojada entra a la cocina al grito de un nuevo mate, está irritada, frustrada, aburrida. Hoy la entiendo más que nunca, y le susurro que experimente con la bicicleta. Sale corriendo, agarra una y pedalea a toda velocidad hacia la villa: el cigarrillo que le complica la vida le complica la subida, pero pasa la estación de servicio, pasa la intendencia, pasa la escuelita, pasa la salita, agarra el camino de tierra y con una gran coleada ola de tierra que le tiñe los dientes se baja de la bici y se sienta en la orilla del arroyo: no funciona, no hay impacto perceptivo. La ansiedad le exprime los intestinos, esta vez no espera. Vuelve pedaleando a los silbidos invasivos hasta la costa y entra al camping por el lago. Mojada y cansada se sienta a ver la cotidianeidad en su estado más crudo. Toma uno, dos, tres mates amargos y se pone a charlar.

después

Se hizo de noche. Sin linterna se va con Oli para el lago. Sin linterna pero con cerveza. Sin linterna pero con sueño. Se agarran del brazo para pasar entre los sauces y guiarse buscando no pisar los charcos que conocen y reconocen: los sauces se abren y de repente se ven, nítidas, las caras. Hay luna llena, y su blancura dentífrica se cae sobre el lago aceitado que baila pintado de estrellas. Una nube de tierra que viene del camino se desliza sobre el agua y sus pasos invaden el escalofrío de los álamos. Y se queda muda. La lengua seca. Hoy no quiere que canten con Oli la costa entera al ritmo de la cerveza, hoy no quiere que se rian a carcajadas de las historias del día: hoy quiere perderse en los racimos espesos de estrellas que cuelgan de las montañas y poner el dedo tembloroso en el merengue de la nieve allá, lejos, en las cumbres, mientras aprieta con fuerza las piedras con las palmas a los costados de las caderas. No. No le pases la botella todavía. Hoy se le seca el iris con la brisa que pica el lago y le hace perder las orejas en un zumbido de frío. Hoy se siente toda agua, toda cloroplasto, toda piedra. Se le abre el pecho en dos con un atracón de aire en el que se ahoga toda la luz de la noche y en cuanto suspira vuelve. Eso fue. Eso era todo lo que demandaba, eso y saber que la intensidad que buscaba se da, íntegra, a la inversa: no entra, sino que sale por los ojos; no se respira, sino que se exhala; no se toca, sino que se arroja como una piedra a la luna del agua. Si. Pasále la botella. Ahora que entendió que el tambor en el pecho se toca al impacto de la naturaleza, y no a la inversa, y no, no a la inversa.




Enero 2008



Cadáver Delicioso (Jueves 3 AM)

En el ascensor se me ocurrió una idea, pero nunca pensé que podría terminar en esto. Acá van los 12 cadáveres (en el sentido metafórico, no los 14 cadáveres de la cerveza) que transcribí con paciencia, a veces con falencias, lo admito, lo siento; pero siempre respetando los errores cometidos por todos en esta fatídica noche. Los presentes, los que quedaban luego de la partida de siete lacras escurridizas y el faltazo de otros, los que tienen aguan... se se, nah:
Chespi Pérez Laguna,
Luisi la uruguaya Abrach,
Guada trabajo mañana Arriegue,
Gula lenteja Castillo,
Verde del espacio Vila,
y yo, "opio".

Acá van:

1- "Y cuando terminó de escuchar, se dió cuenta que no había entendido nada, puede ser pensado como nada, le cabía como nada. SEEE CHIQUI. Pará un poco que machos somos todos. después tu jermu te pregunta en dónde estuviste, y ahí te quiero ver, macho. Aunque hoy, papito, la gravedad funciona demasiado bien. ¿Pero estuvo bien? ¿Me decís que no te trauma un poco el que tus padres hayan sido sodomizados por simios espaciales? Simios espaciales que siempre sabían bien como terminar, con coito ininterrumpido, ad infinitum (y más allá)".

2- “Ahí! En el subsuelo, está el capitán del espacio. Rodolfo Enrique Gómez siempre quiso ser astronauta. Pero no le daba el currículum. Odiaba hacer un currículum, le parecía estúpido explicar porqué se dedicaba a doblar bombachas que todo el tiempo prometían de todo, plata, maricones. Pero al final no logro nada. Hay de todo por acá, monos. Ay, el hombre primitivo. Solo necesitaba encontrar su comida para ser feliz. ¡Feliz cumpleaños a mí!”.

3- "Y si la ola se brota sola, la ola se exprime. o sea que implota y se derrama hacia adentro. Si. Decidido, podemos taparlo con una manta y gritarle este texto y sino también podés comer bolas de papa, yo no te lo recomiendo. Que si fumás el porro del mexicano tengas algo que bajonear. Compré doce alfajores y no me comí ninguno- dijo Javier, el bajista de la banda- así no toco el bajo ni en pedo. Pedo con olor a sandía, de ese que siempre le inspiraba ganas de insultar a un extranjero sordo".

4- “Karina Mazzoco empezó a bailar en el cuarto de luisa. Yo no pude creer la misma. La miro por el espejo y se entusiasmó una vez con su defecto de siempre querer comer más de una ración de ravioles de espinaca y sesos de vaca y un chinchulín maduro se llevó de la carnicería barrial doña Rita. Bolchevique inmaduro cruzó la calle y pidió un asado con fritas en la parrilla al paso de enfrente, claro. El vino mientras se calentaba en las bodegas ocultas del local del tano. Y como quien se olvida del cigarrillo prendido en el living, grita. Luego empezamos a acostumbrarnos a ese grito, bardos, cualquier cosa. Quiero que me llegue la verdad y poder compartirla. Lo que sigue es mi verdad. Es así. Por eso no me hago ilusiones. Ya no soy tan ingenua”.

5- “Dicen que todavía queda un pajaso* que hace reír. ¿Lograré encontrarlo? ¿a quien? A ese seguro que no. Pero al otro espero que si. Quiero. Le dijo Guada a Jota el 12 de julio. Más luego de los juramentos de amor eterno, Guada cometió adulterio. Y fue condenada de inmediato: fue sentenciada a ser adulta. Y sí, ser adulta es un crimen de tiesa humanidad, nos recordó Carla mientras comía los restos de la noche pero en la mañana anterior. Posterior también. Ya fue. La cosa es no querer que pase nunca más. Vamos a tocar, ya no podemos volver atrás, los trapos están puestos”.

6- “Creo que lo perdí. Seguro fue por algún bolsillo roto del saco. Un saco púrpura y largo como el de la señora aspericueta. “Aspericueta no es una palabra, vieja”, le dijo iracundo Facundo Luis a su maestra de primer grado. Luisina sintió que el curso se le iba de las manos calientes, manos que en otro tiempo ¡Chack! sus dedos, rastrillan la arena seca cara seca seca… cayó cara y perdí todo mi ser. Las circunstancias caóticas me parece que tienden en mi contra. Yo no, jamás me gustaron los domingos, es que mi abuela cocinaba polenta, aun sabiendo que él quería comer ravioles de seso”.

7- “Lagrima Rios nació en 1924. año de separación de los países Whisky y Cola. La guerra de liberación de Cola fue muy dura, varios soldados chapita dieron su vida. Murió así, solo y despistado, pensando en portaligas y mariposas de lo que más te gusta, que se tapen la boca todos los que siguieron esto desde el principio. Empiezo. En sus marcas, listos, ya. Tiempo, no vale mirar. Vale mirar si yo te aviso antes. Las putas no se quejaban en esa época. He metido ratas en esfínteres pagos y nunca dijeron ni mu: estás despedida”.

8- “Ámbar era la piedra en la que quedaban fosilizados los mosquitos de Jurassic Park. Pero también es un color ¿No sabías? Y no, supo que no sabía nada de mujeres ni de hisopos, los hisopos eran los complicados. Pero el otro gato no maulló treinta a tres veces resucitó a los tres días. Cruz. Creer en dios es retrógrado, para ser progre solo hay que practicar mucho sexo oral ¿Qué? ¡No hay forma chango! ¿No ves que no escucho? Gil. – Vos, il- Che loco estas puteadas ya no hacen gracia. –Ah, pero te zarpás ¿No ves que el barco ya se fue?”.

9- "X trabajaba haciendo malabares en los semáforos. La vanidad lo arruinó: no podía parar de hacer malabares. de niño no, pensaron todos. Mejor que sea peluquero pidámosle. yo te dije que no le pidas peras al olmo, y no me escuchaste cuando fui al baño descompuesto por verte sacar los verdes para pegarlos debajo de la cama. Al living. Fútbol de primera fue nominado dieciséis veces al martín fierro pero todos sabemos que está todo arreglado. Igual aguante macaya. No, a araujo no lo banco de la plaza, siempre vacío y pútrido, escupía soledad fétida y lúgubre, pero nada solemne, más bien dejémoslo así: las cosas hablan entre ellas, no por sí solas".

10- “El CPU de Antonella está en la ventana. Los pájaros quieren acceder al messenger, viste. Como migran, les quedan por todos lados parientes; parientes que solo se interesan por los ravioles y sodomización de niños que en el derrame suben por los techos, estamos pensando en que piensan que no lo sabemos. Caen. Es la ley de gravedad, papito, podemos intentarlo otro día, que comenzó con una biblioteca que quise construir y que ya se desarmó. El robot destripado sobre la mesa de trabajo dijo un último voto: “entiérrenme con mi dinero”. Puto dinero, que solo compra putas cuando quiero comprar lo que el puto dinero no puede comprar”.

11- “Caprichos. Todos caprichos, le dije. Entonces se levantó y con gesto entusiasta me increpó: Acá ya no quedan más peronistas. ¡Qué gorila! Made in Argentina. ¡Pinga! ¡Chango, no hay forma! ¡Deforma! Digo, ¡Deforme! Así juega a la pelota mi balde ¿Balde? ¡Vomitá! ¡Vomitá de una vez! Y escupió con el esófago gritando “Ah aaaaaaaah aah aah haaaaa”, el glorioso aullido de Tarzán, al final es el único que tiene razón en todo esto, che. ¡Era joda! Le grité”.

12- “Los peatones circulaban en una trama de tiempos modernos, actuales, hoy. Así no se puede. “¿Así cómo?” Así, sin más. Claro a vos porque te gustan las pendejas. Qué es más claro, que no se dan cuenta, que esperan todo el día a beto. Porque beto se lo merece. Vamo a lo del turco, escaviamos* un rato, y después nos vamos para el pute ¡Por Beto loco! Por Beto había roto todos los vidrios del colegio de monjas putas. No sé porqué sufrí esa fantasía, fantasías todas. Se cortó el mambo. Bueno, nos vamos todos”.

Ojalá lo hayan logrado, sepan disculpar las faltas. Los admiro si llegaron hasta acá. Hasta la Próxima! ¡Hic!

Síntomas (empiezan creo así)

Todo un día con gases*. Sabiendo, como todo el mundo, que el aire es condicion necesaria para la vida, descubro de qué manera, cuando se cuela en el lugar equivocado, produce un dolor similar a los nervios preparcial. O son los nervios preparcial los que dan gases. O es el brócoli y el coliflor, y el choclo, y la naranja que no logró tranquilizarlos. Todo eso, y la banana con dulce de leche, el mate, las macitas de queso, sumado a la angustia existencial del miedo a tirarse a la pileta. Como comer sandía y tirarse a la pileta. El amor da gases, wAw… el amor es como los nervios preparcial. El amor por el amor en sí, y me cago en todo. Literalmente. Como racionalizar lo irracionalizable: una puntada de aire en la boca del estómago: a qué concientizar las sensaciones, si igualmente son como los gases, por lo involuntarias. Por lo invasivas. Por el choclo y sentirse solo cuando todavía no se llegó a estar acompañado por completo. Por la banana con dulce de leche preparcial y una rascada de espalda que da escalofríos en la panza: como los gases. Rodillas contra la parte de atrás de las rodillas y coliflor: manos entrelazadas y coliflor. Como comer sandía tragándose las semillas y despertarse con una mano en el otro. Vértigo: los gases dan vértigo. Esperar da vértigo, a qué esperar si es todo involuntario. Y esperar no. Y los gases sí. Y las rodillas contra la parte de atrás de las rodillas a la mañana con una puntada de aire en la panza. Y la panza florece como el coliflor. Involuntariamente tengo una panzada de amor. Las manos entrelazadas dan gases. Los gases dan vértigo: las manos entrelazadas me dan vértigo.


*Por gases se entienden aquellos que nunca se manifiestan, los reprimidos, los deprimidos, los retenidos, los repetidos. El embarazo de gases. La gaseosa batida que vuelve tirante el plástico y la piel. Se le ruega no imaginar pedos: esto es puro gas interno que interviene en la actividad ordinaria de los neurotransmisores y produce efectos como lo que se manifiesta verbalmente en este caso. ADVERTENCIA: tomar plena conciencia de la muerte completa, íntegra, sin lugar a discusión, de la autora en este caso.

Interpretación de los sueños I

1. Si corre y corre y nunca lo alcanza: usted tiene una fijación con las jirafas que vio de niño en el zoológico. Si usted es pobre tiene una fijación con las cucarachas. De una u otra manera usted tiene una fijación que probablemente se encuentre conectada con la homosexualidad.

2. Si lo corren y lo corren pero nunca lo alcanzan: el otro, que tiene una fijación con las jirafas/cucarachas, esta soñando con usted, y ve en usted un objeto de deseo inalcanzable. Esto se relaciona intimamente con la homosexualidad.

3. Si lo corren, lo corren y finalmente lo alcanzan: usted está presenciando un orgasmo. EL OTRO está teniendo un orgasmo. Las jirafas/cucarachas producen este efecto sobre el otro, NO sobre usted. EL OTRO es el homosexual, no usted.

4. Si corre, corre y finalmente lo alcanza: el otro, metamorfoseado en jirafa/cucaracha. El otro es diferente. El otro es homosexual. NO usted.

5. Si se le caen todos los dientes: no caben dudas, usted es homosexual.