Uno viejito... (de a dos también)

Situación: a punto de rendir el final de literatura argentina II (alguna mañana de julio del 2008), J la gata y el Ombligo deciden no repasar ni un poquito y jugar un jueguito... "yo digo una palabra, vos agregás otra y así, a ver quien recuerda más". Despues nadie quiso ganar y nos recordábamos como venía la cosa cada vez que alguno metía la pata. Todo porque nos estaba gustando lo que hacíamos.

Hace poco encontré el papelito, que prometía hacerlo escapar del olvido, perdido entre mis cosas. Y creo que para no perderlo otra vez nada mejor que hacerlo vox populi.

Untitled

"Casa tomada por extraterrestres imberbes ¡Váyanse! ¡Consíganse cultura! ¡Rompan todo! Caminen sobre cuerpos olvidados en aquella guerra.
No lastimen mi cuerpo desnudo con marcas intelectuales.
No latiguen mis ojos maltrechos, católicos, argentinos con rubicundas melenas.
No laceren esta barbilla puntiaguda con saña carpintera.

Aquí me pongo serio y comienza la revancha. ¿Recuerdan mi intervención afilada sobre la masacre azul?
Bueno, así como las sardinas escapan solas, acompañado de latas regresé flotando, sumergido, incoherente: vacío".

Estrella fugaz

Corriendo con un titán, detrás.
Sobre manchas de alquitrán “y resbalar”.
Sentir de un soplo en la oreja.
En el tímpano de mi fragilidad.
Pero no, no puedo engañar.
Soy la roca volcánica.
Y más.
Soy equilibrista, de los demás.
Sostén, de algo trascendental.
“Una fisura, y…” -me engaño-
“el mundo puede estallar”.

Mañana
voy a querer perpetuar
momentos de debilidad
para forzarme a llorar.
Putita.

Estrella fugaz. De mí, fugaz.
De otros, estela verde que se va.
Un segundo: y reventar. Un segundo.
No más. No pido más.
Por un fugaz, dejar de implotar.
Vomitar. Comida no. Inmundo mundo.
Por un segundo, o un poco más.

Última pantomima, cabaret
“¿que decís? ¡Bailá!”
Dejar de pensar,
Labios flotando de Fernet.
Mueca de angustia fugaz,
¡el artificio! ¿se notó?
Me caigo de espaldas
Me aburro. Me auspicio.
Ya no importa nada, nada más.
“Te voto, Mauricio”.
La reina del ballet,
la que trae un talladet.
La que le atuza el bigote al cafisho.

Me escondo del titán.
Roca del volcán, a cara lavada,
me acuesto con el capitán.
Mi sangre, cuajada. Soy “tan”.
Me acuesto con el sultán.
Y vomito, negra, mi vida pasada.

A cara lavada. ¿me querés?
¿Me querés a cara limada?
¿También? No te creo nada.

Ahí viene el titán, ahí entra:
Me pide que le rinda cuentas.
Me pide que le rienda suelta.
Un segundo, se me suelta
el trapecio, a mí,
equilibrista de los demás.
Y me caí.

Así, tirada en tu subsuelo.

¿Qué mierda mirás? Vos, menta.
Vos, sonrisa de felpa:
tu boca
delta
de una tormenta.

¿No me querés querer, así fisura?
¿Te gusta verme caerme inerme?
La puerta dura, diez puntos de sutura.
Caracoles, un viaje, Finn y Verne.
El finnnn. Al fin verme. A cara lavada.
Caradura, sos un caradura.
Tenés dura la temperatura.
De cabaret, pero carne pura.

Enjuagada la calavera.
A cara desencajada.
A manos lavadas.
Me voy, con el titán, detrás
Me voy, a pagarle al capatáz.
Pero no puedo fugarme
sin armarme para preguntarte:

¿Seguro que no vas a poder
quererme, a cara lavada?

Verano fue (Escrito en dupla)

Camino, como si fuera a llegar pronto, a tu camino. Intersecciones. No vamos jamás a encontrar ese oasis donde bebernos. La vida es a veces tan filamentosa, como si tuviera demasiadas nervaduras donde perderte. Pero aún camino, llegándome ahí, verde. Tengo también yo otro lugar a donde ir, pero es paralelo al tuyo, nada que ver, nada que beber. Por eso creo que las grietas son el único lugar. Donde por fin te pierdo, es allí donde logro encontrarte, vegetal. Tus raíces allá, lejanía; acá mi pelo que se ramifica en tus manos y oscurece como tus manos mis ojos. Deformándote la manera de verme sin beberme. Verme verde. Buscáme, si simplemente vas a poderme sin podarme. Podés verme, ahora. Intersección de nervaduras; encontrarme no es oasis sin desierto. Es tragarnos, fluidos, es arena y morder. Las grietas son el lugar donde volcarnos para regar otros caminos, para descansar las ramas de tus manos en mi pelo y darle a tus hojas un otoño más, última intersección.
Camino como si fuera a volver a la estación anterior. Verano fue quemar tus naves, tus hojas y mi pelo. Ahora ya no hay más que esperar.




Noctambulismo productivo: O. V. y Zarpullido de papel insomnes juegan cadáveres tramposos para remar sobre las olas de las horas a-eme, en las que los párpados no cierran hasta las 4 (con suerte).



Foto: "Intersección" A. C. (Tigre, BsAs, 2009)

Inminencia

Éste es el momento en donde la charla se vuelve nimia y las dos sillas paralelas se sueldan. Las palabras ya no tienen importancia: se escucha mal, la música está muy fuerte, las voces se mezclan en un rumor de cuatro tiempos. Aún así se sigue hablando, y -con un poco de delay- se percibe que la importancia de las palabras reside en que se hicieron brisa sobre los otros y propios labios. Es inminente el silencio: la concentración depositada en esos otros labios y el estímulo de las ya cada vez más entrecortadas palabras que parece soltar, bloquean cualquier tipo de intento elocuente de conversación. Hablar. No importa de qué, pero hablar. Mantener esa brisa, la que franquea la boca con un perfume de Menthos y alcohol, que no cierre la boca jamás.

El acercamiento acompasado de los rostros es de una lentitud que hace de los movimientos un deslizamiento imperceptible a los ojos de los cuerpos lejanos a esta corriente dócil, la que, con su intensidad creciente sobre la piel, rosada y entreabierta, es prueba empírica de la proximidad progresiva.

Incertidumbre. Silencio. Uno se decide, elige contar un secreto, y a pesar del volumen de la música y la poca atención de los cuerpos que enmarcan la mesa, que hacen de la siguiente acción algo claramente, en términos comunicativos, innecesario, pone su boca en el lóbulo izquierdo de su Otra. Es un secreto que requiere respuesta, es un diálogo secreto, vegetal. Otra responde al secreto con una nueva brisa en la parte alta del cuello del Uno, y una risotada final eriza el vello de éste último. Al retirarse roza con su mejilla la mejilla y desliza una palabra extraordinaria que brinda un nuevo soplo cálido de Menthos a la boca de Uno.

Uno ya ha tocado reiteradas veces con su mano la cintura de Otra. Otra la recibe con entusiasmo, deslizando suavemente su cuerpo un centímetro hacia Uno para que la mano calce exactamente donde las manos deben ajustarse. Esta vez, Uno no retira su mano. Otra no retira su cuerpo tampoco, y decide, cansada, subir las piernas a la silla de Uno, amigablemente, haciendo una imperfecta cruz con las de él, ahora rígidas. Más risotadas. Lo más agradable de la situación, es la proximidad de sus torsos. Es evidente que Uno no está cómodo pero un insistente imán atrae el pecho de ella a la parte baja de la axila de él. Otra podría dormirse horas en esa posición. Que nunca cierre su boca. Jamás.
Ella sigue hablando. Él cuenta los tiempos de las exhalaciones entre palabras para robarse su respiración.

Me encanta esta canción.

Silencio. Inminencia. Otra abre la boca y fija la mirada en Uno, acerca su frente hasta tocarse con la de Uno, une el lado izquierdo de su nariz al derecho de la nariz de Uno. Su labio superior acaricia el de Uno. Sus dedos se pierden detrás de las orejas endurecidas de Uno, portales de los recibidores que ya no escuchan los cuerpos chocando, la música, la masa acústica uniforme y acompasada. Uno, con el tórax lleno de aire, apenas logra enviar una señal a su diestra que aprieta la cintura de Otra. La otra mano ha muerto, a su izquierda, a pesar de los insistentes intentos de resucitación.

Otra dice me gustás. Otra dice me gustás mucho. Otra dice ¿No me vas a dar un beso?

Todo lo que Otra dice se codifica en leves roces en los labios de Uno, aturdido, que sólo puede perderse en los ojos de Otra que se unen y separan por su proximidad inquietante. Otra no es más que código Morse desarrollándose en su boca, exigiéndole la praxis inmediata. Exigiéndole que zambulla su mano izquierda, ahora inerte, en el peinado delicadamente tallado de Otra.
Uno comienza a respirar, inhalación que en un principio es disimulada y culmina tres de los prolongados segundos después, explotando con un resoplido que peina el flequillo de Otra hacia atrás y descubre sus ojos húmedos expectantes. La mano izquierda de Uno revive, agarra fuerte la muñeca de Otra; sus otros cinco dedos se pierden bajo la camiseta de Otra, presionando, ésta vez sin contarlas ni multiplicarlas, las lumbares ahora dóciles. Uno abre la boca y mira fijamente a Otra. Otra contiene el aliento, pisa el trampolín cerrando los ojos. Ya está, ahí están, se ven desde lejos. Un pequeño salto, y se hacen mierda.

Ultimátum (Tienes un e-mail)

Viernes 23, 21:45

Hola amor!!! Como estas? Yo recién llego de laburar, me aumentaron el sueldo! Vos que siempre decías que me lo merecía y que era una pelotuda por no pedirlo. Por acá todo bien, hoy empecé a pintar el depto, está quedando lindo, amarillo, como vos querías. Ayer en el parcial me fue bien, la verdad no veo la hora de terminar la Facu.. bueno, me voy yendo que estoy apurada, tengo que hacer las compras antes que cierre el chino. Cuidate, mañana te cuento más….



Sábado 24 23:51

¡que mail cortito te mandé ayer! Perdonaaaame! Hoy es Domingo, bah, casi. Faltan diez minutos. Está bueno pensarlo Domingo, porque siento que pasé un día (sábado) sin escribirte, no?
No, ya sé que no… pero bueno, de alguna manera vos habilitaste este espacio cuando me dejaste… o por lo menos nunca me contestaste indicándome que te molestaba que yo siguiera escribiéndote… no te voy a decir que no esperé en un principio una respuesta, qué se yo… sé ahora que el hecho de que no me contestes, para mí, tengo que admitir, terminó siendo un alivio, y tu casilla un lugar donde depositar todo esto que día a día cargo, aún los días en los que vengo cansada, y no tengo muchas ganas de escribirte, pero decido contarte que hice en el día, para que no te falte algo mío. A veces igualmente no puedo evitar pensar en que dejaste de usar este mail, a veces porque se te cerró la cuenta, otras pienso que será porque te cansaste de mí. Ya sé que no tengo que pensar así, sino, me hubieras dicho que la corte, no? Una vez, antes de que te vayas… dijimos que teníamos que ser sinceros… así que probablemente, hoy, nada más no quieras responderme. No voy a indagarte e indagarme sobre las razones de tu silencio, prefiero dejarlo librado al día en que respondas. A veces, también, me da miedo que respondas, capas sea el fin de este escribirte día a día, y no sabría que hacer… estos diez meses, desde que te fuiste, fueron un infierno, llegar a casa y sentarme frente al monitor es un alivio fabuloso.



Domingo 25 15:00

La semana pasada no te conté algo porque estaba un poco enojada, pero ahora me siento mejor como para decírtelo. Ví de espaldas a un chico muy parecido a vos, hasta tenía tu misma campera y una mochila negra como la que te regaló Luis para tu cumpleaños. Iba con una chica, de la mano, riéndose. Yo tenía la ventana del colectivo abierta, y hasta creí escuchar tus carcajadas. Estuve varios días muy mal, pero bueno, como verás trato de no hacértelo saber, porque sé como soy, así de celosa… y ahora bueno, claramente me doy cuenta que fue todo mi imaginación, es obvio que estás muy metido con el trabajo, o eso fue lo que me dijiste cuando te fuiste para no volver. ¿Para qué dudar de vos? Si siempre dijimos que seríamos sinceros. “La sinceridad ante todo” decías.
Hijo de remil puta eh, y la reverenda concha de tu madre… bien que tuviste cuatro o cinco excusas para no haber sido sincero cuando te curtiste a Micaela no? No? NO? Que no querías decirme la verdad antes de saber cuál era la verdad, que necesitabas espacio, que la pija en la punta del cerro Castor.
Perdoname, que se yo porque me pongo así… pensé en borrar la línea anterior, pero no sería sincero de mi parte… Mejor me rajo un rato, mañana te sigo escribiendo.


Lunes 26, 22:38

¿Qué hacés? Yo recién llego del laburo, estoy agotada! ¿Cómo va todo? Espero que bien, yo acá ando, quedé un poco mal por lo de ayer, no sé como te mandé ese mail, que pelotuda que soy… pero bueno, te repito: creo que no puedo ocultarte ninguno de mis sentimientos.
Hoy un compañero me invitó un café, y acepté. No te pongas celoso, te lo cuento porque creo que, aunque ya no estemos juntos, nos queremos y queremos lo mejor el uno para el otro. Estoy contenta, es el primer chabón que miro desde que te fuiste, y por un rato me sentí muy bien. Espero que no te haga mal lo que te cuento, sé que es difícil, a mi se me hace complicado soportar la idea de que tal vez hayas conocido a alguien. Igual, creo que si así hubiera sido me habrías escrito algún día para contármelo, no? Siempre decías que había que ser sincero… así que bueno, mucho más para contarte no tengo, estoy con un café en la mano, fumando, escuchando el cassette de lentos que teníamos en el auto (siempre lo pongo para escribirte). ¿Estarás leyéndome? Desde el viernes me quedó la imagen grabada de tu casilla de mails llena, todos sin leer, y vos allá, en tu nueva vida, lejos de todo esto. Ojala tu nueva vida sea hermosa, y ojala a mi me espere buena vida también, aunque por ahora no hago más que extrañarte, diez meses extrañándote. ¿Qué son diez meses al fin? Se terminó el cassette y ya me estoy llenando de pensamientos tristes, mañana sigo…



Viernes 30, 21:32

Holis! En cual andás? Perdoname que no te escribí en estos días, que raro, no? Es la primera vez que paso tres días sin escribirte… es que estuve con varias cosas y bueno, tampoco es que me vas a extrañar tanto. El otro día cuando salí de la facu me crucé a mi compañero de laburo, y nos fuimos a almorzar. Estuvimos charlando como dos horas, después nos fuimos a caminar por los bosques de Palermo y nos terminamos metiendo en un cafecito hasta las 8 de la noche. Me contó de su vida, el conté de vos, aunque no de los mails. A veces me da mucha vergüenza esto que hago de seguir escribiéndote, y mucha más contar que desde que te fuiste nunca recibí un solo mail en respuesta. Siempre termino diciendo que vos y yo tenemos muy buena relación. No sé si es una mentira, che, al fin y al cabo tal vez ahora estemos un poco distanciados, pero bueno, son momentos de desconexión, eso no significa que no nos llevemos bien, no? Che me voy yendo, estoy un poco cansada de tanta charla hoy, y tengo que cocinar todavía, un beso grande, que andes bien. Cuidate.



Jueves 5, 23:03

Álvaro:
Otra vez pasé días sin escribirte… esta vez más. Es que tuve muchas cosas en la cabeza, muchas cosas que pensar. Este mail probablemente sea el último, si es que lo logro. Supongo que por lo menos tengo que decirte que voy a intentar que lo sea. Entiendo también que tal vez sí los leas, y ahora que se van los extrañes, pero no puedo seguir esperándote más. Diez meses en esto es bastante, aunque yo también te voy a extrañar. Éste va a ser un paso difícil para mi, tuve que tomar ciertas medidas: vendí la computadora, mañana se la llevan (se la vendí a Graciela, la vecina del D, te acordás?). Me voy de viaje, el mes que viene y por un par de meses, me va a despejar la cabeza. Me voy a visitar a mi compañero de trabajo, que se va a vivir a Méjico, si, es raro, no? Pero bueno, parece que de alguna manera nos entendimos. Es muy duro despedirme así de vos, pero necesito hacerlo ahora, antes de irme. Algún día tal vez, a mi vuelta, me tome el 36 y en un semáforo te vea cruzar la calle con tu mochila negra, y algún otro día tal vez también, pueda saludarte y volver también a escribirte, de otra manera. No me extrañes, sabés que siempre voy a estar de alguna manera pensando en vos, pero la espera me mata día a día, como mis mails. Pensé en despedirme por teléfono (no sé si seguís en lo de tu vieja) pero me pareció que en vez de una despedida iba a ser un comienzo de algo diferente, mejor por acá, por donde, tengo que admitir que así fue, monologué diez meses seguidos. No sé si voy a poder superar esto, lo nuestro, lo que ahora entiendo que ya no está, pero necesito intentarlo. Diego (mi compañero) es un re chabón, y tal vez la última mano que me tiendan antes de que la luz fluorescente de este monitor me consuma. Sé que todo se dio muy rápido con él, estoy igual de sorprendida que vos, ni yo me lo esperaba así, pero siento que es, de parte de la vida, un gran ultimátum. Siento no sé porqué que tengo que jugármela, una vez más, aunque jugándomela todo haya salido tan mal con vos. Él también necesita un poco de atención, y es la primera vez que en todo este tiempo sentí que alguien necesitaba de mi compañía, y eso se sintió muy bien en la boca del estómago. Ojala puedas tomártelo con calma, y si algún día necesitás hablar, no dudes en escribirme, aunque sinceramente siento que estoy carreteando para despegar, y cuando me vuele no sé si voy a poder volver. Ahora da vértigo, pero es lo mejor. Bueno, no quiero que mi mail de despedida se extienda tanto, podría decirte tantas cosas y repetirte tantas otras, pero creo que no hay necesidad, solamente te mando una sonrisa y espero, esta vez de corazón, que para vos las cosas sean y hayan sido, más fáciles.



Jueves 5, 23:04

MAILER-DAEMON@yahoo.com
Asunto: Delivery failure.
Hi. This is the qmail-send program at yahoo.com.I'm afraid I wasn't able to deliver your message to the following addresses.This is a permanent error; I've given up. Sorry it didn't work out.

alvaro_83

:65.55.37.72 does not like recipient.Remote host said: 550 Requested action not taken: mailbox unavailable.



..."please fasten your seat-belts"...

Dos de Marea

Dos para leer, aunque sé que esto no se hace. Pero es que las de Marea son altas letras del rock -asumo que existe la posibilidad de que solo gusten las letras-. Las dos son de "Las aceras están llenas de piojos" (2007).


Mierda y cuchara

Cuéntame, dime, ¿Quién te ha colgado el mar de las pestañas?
Y ahora dársena de estiércol se tornó la comisura de los besos.
Sed de limón, cimbrear como las espadañas
y en el hueco de mi espalda y la pared cuelga tu nido del revés.
Y cada huevo parido es nada y cada beso en la boca es nada.
Como si no hubiera pasado nada…

Un reguero de luna será nuestra casa,
de esta luna tan puta de pechos de plata.
Será el arrullar de la libertad,
que tiene cogida pa ti y para mi en la goma de sus bragas.

Cuéntame del llover, de los días de mierda y cuchara,
de la rara podredumbre del querer, cuando no falta de nada.
Porque sé que el saber no sirvió para dañar tus labios,
y que te sobra todo lo que va después, de "yo te quiero" y "yo, también".
Y mi costilla arrancada es nada, y cada trino quebrado es nada,
que fuimos solos y seremos nada…

Aguacero de soles caerá en nuestra cama,
que sólo quiere amores de piernas mojadas.
Y dejarnos prender, que no es menester
ponernos en pie, tú como luna en celo y yo como una cabra.

Regaré, sin querer, con silencio, de estrellas, tu cuarto,
que no anhela más que el grito del papel, en el que he escrito mi quehacer,
que nunca más servirá de nada si su tronido se queda en nada
cuando su savia ya no riega nada…

Un reguero de luna será nuestra casa,
de esta luna tan puta de pechos de plata.
Será el arrullar de la libertad,
que tiene cogida pa ti y para mi en la goma de sus bragas.


Me corten la lengua

Me dijiste “píntame” y pinté una luna
luna de cuarto menguante con guante de podar,
que con la otra mano agita cacerolas
con el ruido de las olas que las tiene enamorá
y lloraste al verla: “imagínate que te pinto yo a ti
un sol radiante y lo pongo delante pa cuando no estés”

que me corten el gaznate si no veo que se baten
mariposas a tu andar
si no lloro una bahía cuando estés loca perdía
de conmigo cojear.

Te pedí que no me ataras y empezamos
con los nudos en las manos, los grilletes y el bozal.
Que más tarde, cuando el día no ejerza
con la camisa de fuerza nos pondremos a bailar,
y trastabillar entre tanto pie que no sabe trabarnos
ni sabe quitarnos las llaves del anochecer.

Que mala muerte me venga o me rebanen la lengua
si te quise querer mal.
Tú me diste tanta fiebre, yo te di perro por liebre
y nos quedamos en paz.

Que si la noche se estaba encuerando no fue para verme
lo que quería es cincuenta y la cama ¿con quién?, daba igual.
Con troncos viejos que con calaveras, que esconden los dientes...
con dedos largos que nadie les queda para señalar,
con los muñones que escriben derecho en renglones torcidos,
con el olvido que siempre se acuerda de resucitar,
con los relojes que me echan las cuentas y no han entendido
que no me he rendido,
quise fracasar.

Que me ronden moscardones al olor de los cajones
que una vez cerré por ti.
Si palpitan cremalleras al compás de primaveras
que no las quieren abrir.
Que se caiga el sol a cachos, y con él el dios borracho
que te quiso hacer sufrir.
Que te echó su mal aliento que yo transformé en cemento
para hacerte sonreír.



*....y un video de yapa, "ciudad de los gitanos" con intro de Manolo Chinato, que es un poeta español que siempre estuvo muy relacionado con las bandas de rock (Extremoduro le hizo un cd tributo poniéndole música a algunos de sus poemas). En fin, a mi me gusta esta canción, no pongo la letra para no hacer el post tan largo, pero merece ser leída: es un poema de F.G.Lorca que, en realidad, es más largo y algunas estrofas están en otro orden (está en Romancero Gitano).

http://www.youtube.com/watch?v=_0ZJ6kOJhUM&feature=related

Uno para todos... y todos para mi.

A continuación...
Es colectiva
la creación,
que estriba
en una idea.
Usted vea:

Cinco gentes toman mate menos una. Dos toman té. Hay un solo saquito en la mesa. Dos dicen gracias, dos siguen tomando. Hay una rama arriba de la mesa pero no es árbol, hay ingredientes para brownies pero hay tres fiacas y dos gripes. Oink. Deciden las gentes jugar un juego de escritura colectiva. Presupongo preservación de las especies y las identidades. Prefiero presuponer mal, que amanecer con San Pedro. De domingo salió más o menos esto, con más colores y menos solemnidad en el trazo...



I.

Cae siempre en el piso cuando vuela ese coso violeta sobre la pileta profunda que yo cavé.
Muertos pájaros había hundidos. Voló hacia donde estábamos y nos pegó como si fuera un boomerang violeta, y entendimos que no había que retroceder sino decidirnos a pegar hacia delante. Plus Ultra. Pegar faso. Clavarnos un churro, quemar ¿qué? Sino, las naves. No hay plata. Las llantas, las zapatillas, polvitos mágicos. Reparemos. Salgamos a la calle, a buscar a Paquito, el hijo bobo de la pasta, y si no lo encontramos pataliemos. Un jalonazo, uno solo. O quizás muchos más jalonazos. Pero salgamos a comprar, así, salir, re locos, y ver volar cosas violetas, cayendo.

II.

Sol anaranjado que brilla mucho en ese lienzo. Pero ayer no salió tan anaranjado como solía. En vez de salir hacia el poniente descansando, decidió mirar hacia atrás. Pintar. Se obligaba. Ayer nomás, encontró una luna en el anular. Un anillo, dos aretes, tus aretes, y un. Un cuadro con formas chotas. Pero tenía que pintar. Su obsesión con la pintura era obesa, obsesa, él era un cabeza. Su frente, enorme, sólo pensaba en caliente, en bombos y matracas y pomos amarillos, brillantes soles peronistas al óleo. Con toques de Evita y manotazos del General, viendo al sol anaranjado brillar en el lienzo.

III.

Una mañana fue el ritual. Nos fuimos a Tigre con las chichas, que tomaban gusanos tequilos. Limón parecía el centro y, y, ¡uh! Cayó desde el otro lado.
Nos expectoramos fuerte, arrinconados donde estábamos ¡boom! Las chicas nos asustamos como changos. Chanchos. Chotas. Pitos voladores casi encima nuestro. Vuestro padre que estás en los cielos: en las nubes color rosa como un chancho volador. Chango, dámelo ya, padre. Por los pibes, copáte, y dámelo. Lo gauchita que soy no es gratis. No acepto tantas excusas, tampoco gusanitos tequilos, no más, ahora preferiría bichos de arroz. Para el ritual iniciático en el Tigre, no estuvo nada mal.

IV.

Cajeta con concha dije. Y me puse colorada, porque nunca había hecho una -¡Hey!- ¿Cuál es él ? El judío, el circuncidado, tenía la cuestión escondida. Podría mirar para ver si descubría cómo los otros eran. Ellos. Los judíos, los marranos, siempre tienen ¿o no tienen? Pijas, digámoslo ya. Pijas que parecen -no sé- impares, zoomorfas, soldaditos mutilados. Pero igual son mías, las judías. Pero… esa mirada sorprendida por ver las evidencias de un error inesperado. Error de otros zoomorfos que ahora se perdían como imbéciles. Ya nunca sabré, lo circuncidado que podía llegar a ser.

V.

Libro antiguo que una niña vio en cuatro patas. No, en cinco. Sí, travesti. Braguetas buscaba en seguida, y sacudía con furia. Furibundo, libro con ganas de abrirse, dilatarse. Ella seguía leyendo pero mientras tanto se estimulaba. Espiando a Juan por la rendija se dio cuenta, se avivó de su excitación. Exit. Se fue a la ducha, seco y exótico era lo que había visto. Seco y con pelusas pudorosas en el ombligo. Profundidades de pudor que abrazaban, completas, sus ganas. Era humana, en una fantasía insoportable. Solo pensaba en cuanto le gustaba la furia travesti de Juan. Sólo unas páginas.




Autores muertos:
Jonás, el Bombero Incendiario y Iacobus Tarqui (Agosto Literario)
Natule (No se asusten de las palabras)
Zarpullida (Zarpullido de papel)