Bent

When there is only lust, there are men.
When you can only trust, that is when:
jump and bend, into my bed.
When you don’t enjoy, just pretend.
When you forget, the message you send.
Dumb and bent, come. Clean my head.

When you run, hope I won’t mind.
When the gun, slides from your hand
falls and bangs, shoots your glands.
I’ll heal your heart, sow your crust.
I’ll see your mom lick out your lust.
She must come. She must.
I wasted my hands into the moist, at last.
She forgot your number, sick girl, too fast.




La piba de papel

A la piba de papel le faltan las guadañas de unos dedos que froten su piel de arcilla, pero no se inquieta. No le importa. Se conforma con el relato de las decisiones ajenas. Se conforma y con las sábanas hace una carpa de celulosa y tinta; a la mañana despierta entre páginas arrugadas bajo las cargadas caderas. Consume y se sume en sintaxis
hasta el hastío,
hasta que la aplastan,
hasta que los verbos no bastan.
Áspero el papel de la resma Ledesma.
Ásperos los dientes.
Pero si hasta el vientre…
…todo áspero es papel en potencia, siempre.

No será depósito de decisiones nupciales ese vientre acartonado y, abandonado el delirio de la trascendencia humana, no hay razón para ayudar a que una mano ajena se pose ahí, con la inútil excusa de propagar la especie. Qué chabona.

La piba de papel prefiere no simbolizarse, sino repasarse en voz alta.
Ante el placer, escéptica, contemplativa e impía:
Se queda con ser motivo de fantasía;
fantasía que sabe, por sus propias ordinarias condiciones, absurda.
Se queda con mantener diestramente el secreto y, despidiéndose misteriosa, acariciar la cabeza de sus adictos alegando una trama argumental casi poética (casi patética) de diferencias irreconciliables por la cual el goce sólo conduciría a la destrucción de los personajes al final. (Nota del trad. : Otra piba aburrida, temerosa del fracaso).
Ante tan nauseabunda realidad, es mejor empujar a los fieles por el trampolín de un amistoso “adiós”, y seguir leyéndose, oral, yéndose, con un zarpazo de barco que se lo lleva todo.

Ley Nº 384 art. 3: Para ser deslumbrante NUNCA revelar el artificio.
(En el margen derecho se lee, en tinta azul: “inolvidable”. A continuación, una carita feliz)
Sabe que no será su mano receptáculo de un mechón de pelo que huela extraordinario, “No, piba. Podrías tomarlo con los dedos equivocados y ser motivo de frustración ajena”.


Abandonada gentilmente la praxis a los otros, procederá a escribir cómo las manos son inútiles, ¡Ni hablar de los mechones de pelo aromáticos! ¡Insolentemente frágiles! Mejor para precipitarse es la carpa literaria de cuatro patas a la que se aferra, como colgada de la rama de un cerezo-vientre privado de posibilidad frutal.
Y cuando por fin su piel no sea más que cuaderno y se le terminen las palabras, le sonreirá una vez más al relato de las decisiones, como una amigable intrusa en “la vida”, homenajeándolas humildemente.

(telón)

La resma Ledesma se acaba,
y las putas hojas no hablan de nada.

A la piba de papel las horas se le pasan.