Non, Je Ne Regrette Rien

Hace poco escuché en el colectivo una conversación poco interesante sobre la tenencia de un perro, último bien tangible y repartible de la pareja conformada por la muchacha de los pechos ficticios y el ente abstracto al otro lado de la línea. La charla terminó con un simple: “Mirá Pancho, todo lo que decís está de más, porque yo no me arrepiento de nada, así que venís a buscar al perro y la cortamos con esto”.
Querría obviar toda caída en la fisura sensiblera que propone el “todo lo que decís está de más” y quedarme con el “yo no me arrepiento de nada”.

Según la Wikipedia, el arrepentimiento es “una sensación que se experimenta tras darse cuenta de que se ha cometido un error. Este sentimiento puede causar distintas emociones, tales como la culpa, la verguenza o el remordimiento. Puede afectar a la persona en distintos grados, desde ser algo pasajero, sin mayores consecuencias, hasta provocar el suicidio del arrepentido” (Las bastardas son mías).

Esta definición deja de lado, evidentemente, el arrepentimiento de aquél que alguna vez nos dijo “me arrepiento de haberle puesto tanto de mí a esta relación”. Ese tipo de arrepentimiento conlleva una voluntad ya no de redención, sino más bien de provocar en el otro aquél arrepentimiento del cual la Wikipedia versa su definición. No sólo eso. La cita, completa en lo que respecta a una caracterización no religiosa del término, no alude a las disculpas. La persona afectada por el remordimiento puede llegar al suicidio. Sólo así dice. Sería interesante reformular esa última frase por “Puede afectar a la persona en distintos grados, desde ser algo pasajero, sin mayores consecuencias, hasta provocar en el arrepentido la voluntad de pedir disculpas”.

Mágicamente el no arrepentirse es motivo de vanaglorio. Edith Piaf canta en Non, Je Ne Regrette Rien, “Je me fous du passé!” ( puede traducirse como “Te voy a devolver el perro, mierda!”); los Jóvenes Pordioseros no se arrepienten “de haber venido hasta acá/ de haber viajado una hora” (nada más) para volverla a ver, Gilda no se arrepiente de ese amor aunque le cueste un órgano y en Nao me arrependo Caetano dice “Eu não me arrependo de você/ Cê não me devia maldizer assim” (Sacando el lamento constante del bahiano, cosa que hace evidente que las cuarentonas lo dejen, creo que se acerca un poco más a lo que tal vez nuestra muchacha en el colectivo quería decirle a Pancho).

No me arrepiento de nada
en este último contexto, que es el que nos interesa y el que, ahora sí, se relaciona un poco con el “todo lo que decís está de más”, no tiene que ver con un “no me voy a suicidar por esto” ni tampoco con “no me siento culpable, así que metete la lengua en el culo”. Lejos de sentimientos de culpa o verguenza, es en todo caso una de las tantas manifestaciones de A mi manera, canción que tanto agrada a la gente de más de 60 años, preferentemente en su traducción al español que, como las traducciones de la editorial Terramar, nos llega (en la mejor de las circunstancias) del francés al inglés, y del inglés a nuestro idioma. Creo que explica mejor que yo la frase chorreante de grasa que subliminalmente sobrevolaba el comentario de nuestra jóven viajante:

Estoy mirando atrás /Y puedo ver mi vida entera/ Y se que estoy en paz /Pues la viví a mi manera... (...)
Jamás me arrepentí /Si amando di todos mis sueños /Lloré y si reí, fue a mi manera.../ Que pueden decir, /o criticar /Si yo aprendí a renunciar /Si hay que morir /Y hay que pasar /Nada deje sin entregar /Porque viví /Siempre viví a mi manera

Si el ávido lector llegó hasta acá sin vomitar el desayuno del mes pasado y no se arrepiente de haber leído, puede hacerse merecedor del premio “Le mome Piaf”.
Eso sí, no deje de buscar la versión más acorde a su género musical preferido en nuestra selección de versiones de “A mi manera”, o más bien “No me arrepiento de nada, así que calláte y lleváte el can”.

Versiones*:
(Algunos títulos son míos)

1. Cacho Castaña "A mi manera"
2. Sid Vicious (Sex Pistols) "Booze my way" (Letal)
3. Don Omar "Siempre perrié a mi manera"
4. Gipsy Kings "olei aididitmaiwei olei" (cho sei, que no vendráns, por eso chá...)
5. Elvis Presley también "Booze my way"
6. Nina Simone "my way" (tamborilero)
7. María Marta Serra Lima "A mi manera" (por ATC!!!)

* Son las versiones que chusmeé guiada también por la wikipedia (jamás encontré una versión de my way de Radiohead o de los Strokes, alguien dirá si la wiki iba bien o no).

Wiki tiró la data: "La identificación de la canción con Sinatra se volvió tan fuerte, que la canción se tranformó en un ícono, y así el Gobierno Sovietico de Mijaíl Gorbachov bromeando se refería a su política de no-intervencionismo en los asuntos internos de los demás países firmantes del Pacto de Varsovia como la "Doctrina Sinatra".

Globos

(Octubre: problemas inspiratorios)


I
¿Y si soltáramos un globo de gas por cada pelo que se va por el lavabo?


II
Contaré entonces una historia que se me ocurrió mientras pensaba en cualquier cosa con tal de no rascarme la psoriasis. "Había una vez un cura que se ató un montón de globos inflados con helio y decidió viajar por la costa de Bras…" ah... ¿posta?


III
- Mirá negro, tengo que decirte algo. Me parece que estoy embarazada...
- Nuuuu miraaaa Marcela! largaron un montón de globos!!!!!! ves??? los ves??? Eh ¿porqué llorás ahora? ¿ves que no se puede compartir nada con vos? siempre andás depresiva.

IV
Todo lo que sube tiene que bajar. Tengo un vecino señorfuncionariopúblico que me presentó a su cuñada ministradesalud. Un día íbamos con ella casualmente saliendo de lo de la peluquera del barrio, esa que atiende en Aráoz entre Güemes y Charcas (sí, la que por la tarde en secreto atiende a domicilio). Bueno resulta que ella, un poco maleducada a decir verdad, iba con uno de esos aparatitos en la oreja izquierda escuchando el programa del mediodía de Lalo Mir. Me estaba comentando lo que este tipo decía sobre el próximo show del imitador de Marco Antonio Solís cuando algopum-lehizoplaf en la cabeza. Era un cacho de globo, sabés? Así, un plástico, naranja. Yo lo primero que pensé fue “acá nos cae encima el finado del cura brasileño ese que se colgó los globos”. Y claro, es justo eso que le dicen “resignificación” lo que me pasó esa vez, ahora cada vez que veo un globo no pienso más en los cumpleaños, pienso el pobre tipo ese, que debe andar ahí muerto por la selva. En una de esas se lo comieron los indios amazónicos, o capás todavía anda cagado de hambre, ¿qué sabés? Mirá a los de Viven, los tipos de esa película estuvieron como 13 días ahí meta nieve y nalga; este cura de la inanición se debe haber comido los dedos por lo menos te digo. Yo igual lo llegan a bajar y me caso, con eso te digo todo, te digo. Tanto ímpetu, tanta fuerza de voluntad no se ve hoy en día. Eso sí, debe estar un poco loco también, lo llevás a tu casa y después de tanto tiempo al aire libre se te pone como gato enjaulado. Bueno, la cosa es que cayó el globo del cielo y cuando miramos para arriba nada, nada eh, yo creo que…


V
Quiero creer que hay algo allá arriba, algo con silueta de lugar. Ese espacio a donde llegan todos los globos de gas que presurosos se escapan de las oenegés en busca de su destino último.