MGMT - Congratulations

Congratulations es un disco que hay que escuchar tema por tema. Todo este tiempo Vanwingarden habló de la consideración del álbum en tanto unidad y no “track by track”, costumbre que igualmente, después de pasado el furor de E-mule, Ares, etc. se está abandonando. Básicamente me animo a afirmar que se anticiparon a que la primera crítica que recibirían, sería que no había en todo el álbum un track fiestero como “Kids”. Sea porque no les salió o porque no lo quisieron, es verdad, no lo hay. Igualmente cumple con la promesa de Vanwyngarden de un disco más místico y, para los que nos gustan los viajes, un disco mejor.

Congratulations es lo que acá en Argentina llamaríamos ahora una “profundización del modelo”: MGMT va más allá en lo que en Oracular Spectacular intuíamos como nueva psicodelia, este disco se encarga de desarrollar esta explosión de color y suspensión de sonidos, sin agotar el recurso de la distorsión que es tan cliché en ciertos intentos modernos de psicodelizar el pop-rock.  

En vez de sacar un single a la venta, “Flash delirium” se pudo descargar gratis de la Web de MGMT, cosa que es admirable a diferencia del efecto Lars Ulrich, que a pesar de las consideraciones musicales que podamos tener respecto de Metallica, es un chabón que no para de hacer declaraciones tristísimas al respecto del copyright y las nuevas tecnologías. En contraposición a este tipo de visión de la distribución de la música en el mercado, MGMT es una banda de este siglo, y hace lo que le parece mejor para con su música en relación al mercado actual. Muchas de sus letras están cargadas de una excesiva sinceridad en este sentido, empezando por uno de los cortes más reventones de Oracular Spectacular, “Time to pretend"
  
Let's make some music, make some money, find some models for wives.
I'll move to Paris, shoot some heroin, and fuck with the stars.
You man the island and the cocaine and the elegant cars.
This is our decision, to live fast and die young.
We've got the vision, now let's have some fun.
(...)

The models will have children, we'll get a divorce
We'll find some more models, everyting must run it's course.
We'll choke on our vomit and that will be the end

We were fated to pretend

Volviendo a Congratulations, está siempre esa gente que quiere encontrar el track que más se parece a “Kids” para descargarlo: ¡cómo no! MGMT te lo regala, para que te lo bajes con buen sonido, y no rompas más las pelotas, porque prefieren que en realidad no seas gil y escuches el disco entero. MGMT "wanted to offer it (el album) as a free download but that didn't make sense to anyone but [them]”. En fin, escuché en una entrevista a Vanwyngarden diciendo que igualmente en una semana ya iba a poder descargarse de cualquier lado ilegalmente y ya, daba igual lo que ellos hicieran al respecto, y eso estaba bien para él.  

 
Del arte de tapa se encargó Anthony Ausgang, genio del Low Brow. Qué se puede decir, es el responsable del arte de la colección de Timothy Leary, cosa que a mí me compra, además de sus otras producciones supercool.  


“It´s Working”: El álbum arranca con todo, este tema es una fiesta espacial, en un universo en el que los fuegos artificiales son posibles, entre mesetas y silencios que se anticipan a esas arremetidas de las canciones de los 60, a coro y alegres, en contraposición a un sonido oscurecido por una batería rápida que irrumpe al mismo tiempo. “Song for Dean Tracy” es para acompañar un videojuego de casa embrujada, por momentos también el correcaminos y el coyote caen en un pozo a los 1.47min. Otra vez el sonido es sombrío, y a la vez jocoso; un Tim Burton en sus viejas épocas pero con un sintetizador.
Después arranca “Someone´s missing” con las voces tan Scissor Sisters pero totalmente cagados a palos. Como otros temas, le ponen toda la onda junta al 1:50, pero ahí termina, precoz (dejándote medio consternado) y en anticipo a “Flash Delirium” (acá un videito que hicieron al respecto).

“Flash Delirium” es el conjuro –entre oculto y expuesto- en el disco, con su secuencia de marcha militar muy del siglo XXI, seguida de una flauta de colores de más videogame y la suspensión nuevamente, la epifanía.
La canción para las chicas… “Siberian breaks” debería haber sido el soundtrack principal de Vírgenes suicidas, con sus idas y venidas, y cascabeles entre las cuerdas. Además de Vanwyngarden y Goldwasser estar tan fuertes y ser extremadamente cancheros, este tema probablemente lleve la excitación de las adolescentes a un nuevo nivel, diríamos “atmosférico”. Hay igualmente un guiño al escucharla más de una vez, nuevamente en torno al mercado-banda-creatividad: si los Who decían “I hope I die before I get old”, MGMT reversiona, “I hope I die before I get sold”. MGMT es, en tanto banda de este siglo, una reflexión más que interesante sobre “My Generation”, generación fatalista y desilusionada, pero dispuesta a desembolsar todo placer posible.
 
A esta altura ya sentís que después de terminar el álbum te vas a tener que ir a lavar la cara o dormir una siesta, el viaje de N.Y. a Malibú que hizo la banda grabándolo se traduce en un trip del living de tu casa al Mundo de Jack, pisando cajas a lo tonto como Crash Bandicoot, tomando un velero por un mar fucsia desde el que se vislumbra Pepperland.


La coda te anticipa que estás llegando al final, más aún, diría que no esperás que al terminar “Lady Dada´s nightmare” venga algo más, aunque lo pidas a gritos, ya que a esa altura probablemente estés en el séptimo subsuelo surrealista pop, radicalmente drogado por el tintineo de las estrellitas que el tema va dejando tras de sí. 

 MGMT se copó, y no quiso dejarte pagando, porque de todo viaje hay que volver. “Congratulations”, el tema que cierra el disco homónimo, es ese viaje de vuelta con una confesión final tan típica de la banda:

But I've got someone to make reports
that tell me how my money is spent,
to book

my stays and draw my blinds
so I can't tell what's really there
and all I need's a great big congratulations.

El aplauso antes del silencio total lo dice todo. 


A.Cordone




El video de "Congratulations". Otro destello de genialidad. 
Los videos de esta banda son increíbles, en este caso el director es Tom Kuntz 
(unknown para mí, pero procuraré amarlo con devoción). 









Y nosotros somos la lealtad... así que qué me vienen a hablar de la lealtad

La ética de la moral es mantenerla en secreto. 
La libertad es un secreto.
C.L.

Me dijo que un día se despertó sin hambre de leer. Empezó, como era lógico, por abandonar la carrera de Letras. Cerró sus cuentas de mail, de redes sociales, su blog. Estrelló su ceular contra la pared y regaló a una biblioteca sus libros y su pc. Habló con la amiga sonidista de una amiga para que tomara sus más de 10.000 canciones, las grabara en cds sin nombre y les quitara las letras, para no recordar las tantas veces que las leyó, insomne.

Comenzó a viajar en transportes públicos por intuición, y procuró comprar con el mismo mecanismo en supermercados, esforzándose por distinguir los billetes por color. Aunque nunca le gustaron las películas dobladas, se resignó a las voces neutras de la televisión de la mañana, a escuchar más radio y ver menos titulares. A que le cuenten sus ex compañeros de facultad lo que habían leído. Pagó las cuentas llevando siempre dinero de más, calculando con arte la inflación.  

No duró mucho esto.

Lo que una vez se vió puede borrarse en la cotidianeidad de los cuerpos, pero el esfuerzo por el olvido sólo trae comprobaciones irrevocables de la existencia de eso que se vió. De la poesía que vuelve una y otra vez a manifestarse en cada vidrio roto de una cárcel abandonada, en los dedos arrugados de quien se masturba hasta dormirse, en las risas desdentadas de los molestos vendedores ambulantes, en el humo de las bocas de invierno y cigarrillo en las plazas, y también, sí también, en los libros. La literatura que se esfuerza por contener algo de todo esto, en el medio entre el esfuerzo y el vidrio que se masturba desdentado en las plazas, está la lectura. Ese movimiento previo que queda suspendido, como quien toma aliento antes, justo antes, de tirarse de un séptimo piso, antes, justo antes, de que la película se trabe y no nos deje apreciar el final. Porque no hay final posible para lo que no puede contenerse en el libro, allí hay sólo voluntad.

Alguna vez se dijo que los monos son aquellos seres que empíricamente comprueban la distancia entre los animales y los humanos, su perturbador parecido con las personas aumenta sus diferencias. Su voluntad de lenguaje aumeta sus imposibilidades. Los monos son, en este sentido, como la literatura: una voluntad de contener algo de poesía, poesía que excede el lenguaje, inaprehensible. Leemos entonces, no la poesía, sino la voluntad de poesía. Contraponemos a esa literatura otra literatura, mejor, peor, todos sabemos que no hay poesía indiscutible, aceptamos que la literatura indiscutible es simplemente una construcción cultural que consumimos para tener un lugar desde donde tomar medidas. Pero todo allí, todo es voluntad. El lenguaje dice lo que no aprendió a decir, lo que no alcanzó a decir. Dice tan sólo lo que es, y lo que es no le basta. La literatura necesita de la poesía para seguir, existe porque desea. En tanto la poesía siga muriéndose en las manos de los lectores cansados, y la literatura-voluntad se apague como las luces del cine se prenden, no nos quedará de ella más que un vago recuerdo en el fondo de un vaso imperfecto, el último fondo de vaso imperfecto que uno ve antes de la muerte.  

No duró mucho esto, volvió a leer. No porque creyera en la literatura, había aprendido, había visto y ya no podía volver atrás. Había visto y lo que vió alteró su ánimo, quebrantó su voluntad, manchó la inocencia lectora de antaño. Volvió a leer porque no sabía ser otra cosa, y porque simulando podría tal vez, con suerte, convencer a un chico mágico de que si la deseaba con ardor, la poesía podía volver.

No duró mucho.

Una promesa de victoria,
un éxodo de placer.

Tan sólo un palo,
un palo con una zanahoria.


Los niños

a Brian Jones
(total, nunca se va a enterar)
 
La vida se pone en marcha.
Los niños se tejen en un baño de lágrimas de jabón,
mientras se comen la misma comida de la nada.
La vida es lanzada.
Los niños se cruzan en la tina de lágrimas,
mientras comen una comida desde el principio.
El cielo no es para los niños.
Tejen en el cuarto de baño,
se comen las lágrimas de una comida.
La vida inicia, nutriéndose de sí.
Los niños se tejen a llorar en el umbral de la vida.
Los niños, antes de morir,
comerán el tejido de su memoria.

Los niños, su tejido al tacto del cielo.
A su noche.




El niño:


Moroswain y la peste

Yo tenía una casa azul en el parque
Era simple pero CALIENTE
Luego vinieron y la tomaron.
Perdió.

La carne es débil cuando se tensa.
Moros, vino y el amor.
Mamá. Me duele mi corazón.

Yo era la casa azul y murió Mamá.
Había un gran árbol para escalar
Cuando las mariposas despedían olor.
Siempre se puede fumar.
Lleno de extranjeros. Con
Amor.

Yo tenía una casa azul en el parque
Se trata de un simple pero caliente pasado.
Para entonces, se había llegado.
En Tokyo.

Cuando la carne es débil
Morosuwain y el amor.
Madre. Me duele mi corazón.

Maté a la casa azul, Madre.
Había un gran árbol de escalada
donde las mariposas de la peste.
Aún se puede fumar.
Lleno de extranjeros del Amor.

Puedo escribir los versos más chotos esta tarde


Tristes versos, tristes, tristes
en los que digo
“pisé mierda”
Y mis amigos se miran.
Y los tres pisamos.

Tristes versos, pero jodido en tristes,
en los que digo
“da puto”.
y en realidad es que tiene novia.
 
Tristes versos, megachotos tristes
en los que digo
“qué cagada”
cuando un lunes
no hay comida china.

Tristes versos, versos de mierda
cuando escribo
“tu novio era medio pelotudo”
Y seguro lo está leyendo.
Y me odia más.

De cómo se hace para escribir pelotudeces como la que sigue.

Todavía te extraño, aunque siempre esté
rodeada de locos, en los pasillos
de la facultad, me pregunto tal vez
qué estás haciendo, qué vicios
tenés ahora, que no estás conmigo.
Y me peleo con las viejas y me ven
como a una loca los colectiveros
y los amigos, de mis amigos,
y los compañeros.
Pero te extraño y es
como una patada el domingo
en que no tengo resaca
y no salgo, y no leo libros.
Y me pregunto a veces
por qué no estás al lado mío
si igualmente no te dejás querer por nadie
y yo te quería aunque y por ese motivo.
Y duelen los colectiveros,
y los amigos de mis amigos,
y los compañeros.
Duelen más que cuando pienso
que en realidad no me querías
y no podías ponerlo
sobre esa mesa de ese café horrible.

Pero a eso lo prefiero.
Prefiero el dolor rápido e inasible
que me deja sin aliento
a esta mierda de extrañarte y saber
que no tengo la más puta idea de qué carajo estás haciendo.
Y ojalá estés cogiendo. Comiendo bien.
Y durmiendo para el orto.
Ojalá te arrepientas como un loco,
y yo no disfrute de tu arrepentimiento.
Ojalá cuando te arrepientas yo esté chupandome un coco
en Costa Rica y ni me acuerde de estos poemas del culito.
Porque dicen que en este estado no se puede escribir,
¿O no ves que ya arruiné todo?
Cuando te extraño
no me salen ni los malos poemas.
Por suerte te extraño poco,
por suerte no soy de esas
que se olvidan de los otros
tantos pelotudos sueltos
que también están medio locos
por culpa del cuerpo.
Soy de las otras
que desea que estés pasándola como el orto
y se te muera el gato.

Y no puede ser otra cosa

                                                               Hasta Borges tenía un amigo
¿por qué no yo también?.


Mi amigo escribió un poema. La imposibilidad del fin. Estuve pensando…
 Y creo que la imposibilidad del fin no es lo mismo que la posibilidad de un comienzo. Pero que pueden llegar a conciliarse.


Mi amigo se ríe y cada tanto me dice “no somos novios”. Yo le digo lo mismo. Lo que pasa es que a veces parece, pero no es culpa nuestra: es culpa de todos los entes existentes que como saben que nunca van a dejar de estar incompletos creen que la idea de andar por la vida acompañados es del siglo pasado.

Mi amigo el otro día me reprochó tirar un cigarrillo en la calle. Me dijo que eso yo no lo hacía en Esquel, porque ciudaba mi ciudad, y que lo hacía en Buenos Aires. Me dio gracia, porque después de tantos años juntos, me lo viene a reprochar en la estación de Temperley.


Mi amigo va a hacer grandes cosas en esos lugares que yo no. Ojalá yo haga grandes cosas en esos lugares que él no. Y ojalá igualmente que esas diferencias no nos hagan de subibaja y sigamos andando juntos, creo que sería de viejos inmaduros separarnos por moralismos e ideologismos boludos. Igualmente pienso que saber que podría escribir una buena biografía suya de estos últimos años me satisface.

Mi amigo odia el ruido de la tele los domingos allá en Temperley. Si algún día se muda le voy a regalar una planta y le voy a decir que aunque la planta no exista y esté completa tal vez le pueda hacer compañía. Y aunque sabemos que la vida es lo que es y no puede ser otra cosa, porque la profe lo dijo (o yo lo impliqué) el otro día, la planta puede ser la superación dialéctica de la tele, pero sin ruido.

Mi amigo no se enamoró en marzo como dijo su tarotista, pero los lunes comemos comida china con Charly y Nimbo, y así los lunes, por lo menos, pasan de largo sin que nos demos cuenta. Y a veces los jueves, aunque diferente, nos reímos con Echarri o nos ponemos serios con el futuro del país y la problematización del objeto de estudio de la teoría literaria.

Yo soy medio soreta, y mi amigo me quiere igual. Y a veces le digo que la vida es lo que es y que no puede ser de otra manera. Y que todo se va a la mierda. Y que estamos solos. Y que Nicole Neumann, aún en condiciones ideales de presión y temperatura, jamás podría amarlo. Yo hasta le digo a veces mi verdad ontológica: nada vale la pena. Al respecto tenemos una discusión de miradas constante, que él gana siempre en silencio, simplemente existiendo.

Dar la cara

Cuando cometés un delito. Un error. Una falta. Dar la cara.

Cuando te preguntaron por eso que no. Y das la cara igual. Como cuando te copiaste de tu mejor amiga en el peor examen.

Bardeaste. Te escapaste de esa noche en la que no podías: Dar la cara.

Cuando tu hermana cortó con el novio y no le dijiste nada. Y al rato te encontró masturbándote en el baño. Con la foto de su amiga. Das la cara. Y te pegó. Y ellos llegaron y le pegaron. Y les dio su cara.

Cuando empezas a escribir usando “cuando”. Y es malo. Y no te sale nada en esos días. Pero escribir es dar la cara, y Rodolfo dijo que se necesitaban cientos de malos poetas que den la cara.

Cuando no lo llamaste. Ni le preguntaste. Ni te acercaste a ver qué tan rotos dejaste los huevos.Y la familia hecha mierda, y las ventanas rotas del colegio.

Pero hay veces que, tarde muy tarde, tratas de dar la cara toda junta. Y ya no tenés a nadie a quien darle nada.

Mentiría si dijera que anoche soñé algo para empezar a escribir.

para Dios

Últimamente no pasa nada.
Y todo es nada.
Y nada es todo.
Viéndolo de otro modo
simplemente estoy cansada.
Y la pluma como la espada.
La espada inerte de un cagón.
Porque uso pluma y borrador
para inventarme encrucijadas.
Y las aplasto, las meto en un cajón.
No es inútil librarse de la nada,
es preciso a veces arrojarla
para que esa nada sea todo
lo que puedo tener.
Y el vacío sea todo
lo que puedo tener.

Y cuando ya no haya nada,
tu presencia sea todo
y yo me hunda en el lodo
de tus manos imaginadas
que son mis manos en la nada
de mi cuerpo
que sin el papel es todo
que para vos es nada,
sólo ahí lo tendré todo.
Y cuando mis manos dejen
de moverse apuradas
para llegar
al goce en la nada
a la nada de la nada,
a que mi cuerpo sea nada
será tan sólo un también.

Otoño porque me gusta.

Me duele el Otoño.
Me gusta.
Me siento mal. Igual
de aburrida. Igual
de cansada. Igual
de escéptica. Igual
de conchuda.
Y mi panza se ve más abultada.
Y sin embargo me gusta.

Como si mi año nuevo comenzara en Otoño, y tuviera miles de deseos estúpidos como dejar de fumar. Y creyera más en los otros, en el amor, en la política, en la pasión infinita, en Jane Austen. 

En Otoño siento que los perros son nobles. Que mi hermano es increíble. Que Bowie va a tocar en Buenos Aires. Que la ciudad está hermosa, y los árboles, y el viento fresco, y los cigarrillos se terminan más lento.
En Otoño siento que estoy drogada, que todo me fascina, que me duele mucho, pero el cuerpo responde bien a ese dolor vivo, materia primitiva, electricidad, hielo. Y siento que me duele y me gusta, y el cuerpo responde bien a los placeres, al sol tibio en la cara apoyada contra el cristal del 92 camino a Flores, la piel nueva haciendo de mi piel vieja piel nueva también, nuevas caricias, nuevas carcajadas. Y aunque no creo que el amor tenga planes para mí, en Otoño tengo la sensación de que algo parecido anda cerca, escondiéndose tras la cara de un vecino, un amigo, un amante, un taxista, o el carnicero que tanto me gusta.

En Otoño creo que escribo mal, pero no me importa, y a veces me encuentro sintiendo empatía por los bebés que en la calle van mirando todo por primera vez, y me asaltan incontenibles ganas de abrazar a las mujeres que se suben al colectivo con ojeras y mucho olor a lavandina. Y en Otoño quiero meterme al mar en pelotas, y caminar por la ciudad a las siete de la tarde, sin cenar hasta que las librerías de Corrientes cierren.

Y me siento mal. Igual de cansada. Igual de aburrida y abultada.
Pero lo que pasa en Otoño es que vuelvo a tener ganas.

El señor de los Patos



A Guadi

Colgué y descolgué la foto que sacaste, cortaste y pegaste, amiga.
La colgué después de un mes y monedas de haberla conseguido a fuerza de trueques en esa subasta tan graciosa en la que espero te hayas llenado de plata y abrazos.

La colgué a las siete de la tarde, mientras barría. Pensé que, aunque la idea original era colgarla en el nuevo departamento, falta casi un año para que me mude y vale la pena tenerla a la vista. Le puse cinta, poca, lo sabía mientras la ponía.

Terminé de barrer. Comí sopa y miré el final de una mala película con sangre. Fumaba mientras leía blogs como el tuyo, blogs de los que ya no escriben en blogs. Fumaba cuando escuché un ruido.

Tuve miedo de que haya alguien en mi casa.
Después tuve miedo de que hubiera algo en mi casa.
En seguida, mientras vi como terminaba de despegarse la última cinta que sostenía el enorme papel en la pared, tuve miedo de que hubiera algo en la foto.

Espero que lo entiendas, pero la volví a poner atrás de la mesita del teléfono. 




el señor de los patos by guadi arriesgue

Oscar

Vos que te creías el rey de la milonga. Y hoy…
Todo lo que alguna vez te hizo libre, ahora te ata. Te sofoca.
Tus creencias, tu casa.
Tu modo de condimentar, tu moral liberal. 
Tus amigos, sus excesos posmodernos.
El sexo, el amor enfermo, el amor sano,
el amor intermedio.

Esa maldita costumbre de luchar por algo, tan célula primera, ella también te ata. Batallar. Comerciar. Tocar.
La potencia de tus explicaciones te consume. La felicidad, la zanahoria en el palo de la lucha.

Haces una casa para defenderla, porque defendiéndola te entretenés, luchando por laburar, por hacerte un nombre, por amor, por un ideal (¿no ves que la palabra ideal ya te avisa que mejor quedate en casa leyendo a Marsé?).

Si no peleamos por algo el hombre se negaría a sí (negaría su carne y negaría su voz).
Se caería así. FplaF.

Y cuando te das cuenta del palo, la zanahoria y todo eso… empezás otra vez, sin querer, a luchar. Para que todos se enteren de tu nueva verdad. No podés parar.

Te aviso: "En esta vida, Oscar, si no te salva tener pibes, no te salva nada". 

Semáforo en rojo

Corrió las cortinas y se apuró a sacar la pava del fuego. Miró los pelos que se recortaban acostados en el piso blanco de la cocina y se dijo que hoy barrería. Y limpiaría el baño. Y terminaría de leer ese libro sobre la independencia brasileña. Play.

(Un semáforo en rojo. Ella parada esperando. Él llega y se para al lado. Se reconocen.)
-          ¿Cómo estás? (risas)
-          Bien, bien. Qué raro encontrarte acá, ¿qué hacés? (más risas)
-          Nada, compro algunas cosas… ¿vos? ¿tomamos un café? Hay uno lindo por acá a cinco cuadras.
-          No puedo, me tengo que ir en un rato, no vamos a llegar, pero sentémonos ahí, mirá, hay un banco.
-          Dale, contame, ¿qué hiciste todo este tiempo? Hace mucho que no nos vemos…
-          Sí, desde la fiesta de sombreros hace unos años, creo ¿no? Estoy trabajando, en el Rojas, unos cursos. ¿vos?
-          Acá ando, sigo estudiando, a full, a ver si termino ahora. Nada nuevo, me voy de viaje, en mayo, a México.
-          ¡Qué bueno! Te vas sola, ¿no?
-          Sí, como siempre. (risas)
-          Qué bien. Yo me parece que me voy a Roma en julio, no sé bien todavía, me tienen que salir unos papeles, pero creo que voy a laburar con unos cursos allá…
-          Qué golazo, ¿por cuánto tiempo?
-          No sé, seis meses, un año tal vez.
-          Qué bueno che… pero, ¿y la banda? ¿tu novia?
-          Terminamos, hace un año ya, ¿no te contó Marcos?
-          No, no dijo nada… igual hace tiempo que no lo veo a Marcos…
(Silencio. Ella se retuerce los dedos, se alisa el pelo y mira la hora. Él hace lo mismo con su reloj. Los dos giran y se quedan sentados uno al lado del otro pero ahora mirando hacia adelante)
-          ¿Qué te pasa?
-          Nada, no sé. Pensé que si pasaba me ibas a llamar, no sé… no sé.
-          Yo también pensé que te iba a llamar, y después pasaron los días. Pensé que estarías en otra. Bah, no sé, es más, creo que lo estabas. Te vi, varias veces, de lejos, con un pibe… fui a hacer unos trámites a la facu y…
-          Está bien. Te entiendo. No es un reproche, supongo que así se dio. Si nos hubiéramos encontrado capaz… pero no, pasó un año entero ya desde que terminaste y es verdad, estuvimos en otra. Igual no me lo esperaba. No sé.
-          ¿Querés tomar un café?
-          Dejá, si te tenés que ir, no jodas. Si querés arreglamos para otro día.
-          No, dale, vamos, no importa, eran trámites, los hago mañana.
-          De verdad, no estoy mal si es por eso que querés tomar un café.  
-          No, realmente quiero tomar un café. Si no capaz pasa un año más… y no sé. Me gustó encontrarte. (risas)
-          Dale, vamos.
(Se levantan. Como siempre, ella guía. Van en silencio.)
-          Sentémonos ahí. ¿viste ese cartel? (es de neón. “Churros con chocolate”).
-          Yo quería llamarte.
-          Me imagino, de verdad. No te preocupes.
-          No sé como explicártelo. Creo que me dio miedo, pensar que ya era tarde. Y ahora no sé, se hizo tarde, ¿no?
-          Un poco. Puede ser. Es raro. Pasó tanto tiempo…
-          Igual no sé, te veo y es como si no hubiera pasado nada. Fui un tarado.
-          No te preocupes, de verdad… me duele un poco, qué se yo, que haya pasado un año, no sé. Pensaba que tu relación era lo que hacía que nosotros no… pero no, supongo que era otra cosa. Igual no sé por qué, pero lo entiendo.
-          Es que era eso, y después pensé que eso lo había arruinado todo. Y ahora me doy cuenta que no, que realmente tendría que haber intentado. Llamarte. O algo.
-          Sí, por algo no me buscaste. Pero bueno, está bien. Me gusta verte.
-          A mí también. Me gusta que estés bien. Me gusta que sigas viajando. Podemos vernos alguna vez más antes que te vayas.
(les traen la cuenta. Pagan. Ella se pone la bufanda. Él piensa que ella ya se quiere ir, así que agarra el saco. Ella está contrariada, sólo tenía frío, pero le sigue la corriente y se abriga también. Se paran y salen del café).
-          Bueno, gracias por el café, estoy contenta de verdad de haberte encontrado, perdonáme, nada más me quedé un poco sorprendida. Pero está todo bien.
-          Veámonos, ¿dale? Podemos hacer algo… nosotros nunca fuimos al cine ni nada…
-          Dale, estaría bueno. Y si no nos vemos no sé, que te vaya bien.
-          Pero nos vamos a ver, ¿no?
-          Sí, dale. Llamáme. Pero esta vez llamáme.
-          Dale…
(se dan un beso y un abrazo)
-          chau
-          cuidáte (risas)
-          vos también.
(caminan. Ella llega a la esquina y se prende un cigarrillo. Espera al semáforo. Él camina atrás de ella. Pero sin alcanzarla. A las dos cuadras le grita)
-          ¡Lu! ¡Esperáme!
-          (risas) ¿qué hacés? ¿ibas para el mismo lado?
-          No… pensaba, si no vas a ningún lado… ¿vamos al cine?
-          (más risas) dale, me gustaría. Pero primero tengo que pasar por casa. ¿tenés monedas?
-         
-          Bueno dale, vamos.
(Se toman el 132. ella apoya la mano en un asiento, para agarrarse. Él apoya la mano arriba de la de ella, y la agarra. Hay un primer plano de las manos que dura diez segundos).

Hace frío, estamos en agosto. Ella se despierta, pero no se levanta.
Todo eso que la abriga ahora respira.

Minita I

Superpoderes

Vos ahí y yo acá y
en un segundo vos acá
y yo ahí. Y
como si mirara
a un espejo flojo
Me preguntas que hay ahí
atrás de mí
atrás de mis ojos.
Me robaste mis superpoderes.
Y más. Todo fue despojo,
un pulcro robo.
Ahora yo acá. Me enojo.
Y ya no sé mentir.
De lejos vos allá
esperando un no sé qué
de tetas y culos.
Y yo. Sin culos. Ni tetas.
Y ahora
encima,
encima,
encima,
(siempre así)
sin superpoderes.
Como todas las mujeres
más lindas y graciosas que vos.
Me enojo.
Porque no hay nada
atrás de mis ojos.


El último vestido del año pasado.

Ya van tres veces que al acercarse sigiloso
el fin compro un vestido para encantar. 
Como si el mundo estuviera mal armonizado o yo lo percibiera con delay.
o… pero este vestido mágico es tan lindo, y ahora nadie lo va a ver.
Ni él. Ni los que me verían de la mano con él.
Con cara triste y un lindo vestido. Yo quería encantar. Y ahora, Nadita.  

La próxima vez voy a comprarme un short para... 
...para un día más.

Adiós amigos, adiós.

Queridos amigos:
hace menos que poco fui bastante borracha a un departamento muy prolijo y blanco. No sé bien qué pasó ahí, pero a los pocos días sentí que mi living tenía demasiados estímulos visuales. Lamento comunicárselos pero la cartelera ya no está. Su alma siempre sobrevivirá en este post, en el que pasaré a dejarles las frases más célebres... obviamente yo soy la que más tengo, por habitar este espacio, y como es lógico me siguen Car y Lucre. Se las regalo, para que les de nostalgia.


Anto:
“Los físicos son freaks, y los matemáticos ni te cuento… aparte son unos sucios…”
“No está bueno el campo semántico de coger… digo… coser”
“Es su Motus operandi”
“¿Qué chabón me agarré de pendejita que sepa el nombre?”
“Lo mío… es el alcohol”
“El otro día abrí mi bomba de tiempo, esa que hicimos en sexto grado”
“Ese es un hipócrata…”
“Dale dale… más Gamerro y menos Gomorra”
“¡Ya sé! Escribamos un cuento con un narrador de sexo totalmente contrario al nuestro”
  
Car:
“Vedda es mi norte”
“Uf... Son textos milométricos...
“Objetivamente voy relativamente bien”
“Harry y la fábrica de chocolate”
“Gabi sabe de todo… Gabi es un ribosoma
(cantando en la cocina): “¡Cuidado!¡Cuidado! ¡Cuidado con la mona chita!”

Lucre:
“Schvartzman me pone nerviosita”
“Hace poco me chapé a un pibe que era judío y creo que no me llamó más porque no era judía”.
“¡Dame un chigarricho!”
“¡Me encanta el olor a micrófono de plástico gigante!”

Eze:
“Vinieron unos hippies con bongó y empezaron a percudir el tren”

Caro:
“Tengo un destejo de melancolía”

Juan T:
“Y no es Rimbaud, eh… ¡es Juan Luis Guerra!”

Sebas:
“Agridulce… la mezcla de dulce con ágrido”

Martín:
“Esos jeans… los Caverneti

Lui:
“Murakovsky”

Ari:
“Eso es puro homosexualismo”

Flor:
“Y el pájaro se implaba las flumas”

Vale:
“Pará… anseosa”

Leo:
“Mirá, estos edificios tienen górgolas”
“La actriz… Cacarina Papaleo”

 Mamá Silvia:
“Lo dice ahí chiquito, en el asterístico”


Diálogos:
Anto- ¡Vamos al cine Globo!
Lui: Se llama Gaumont
Car: ¿Qué es un gomón?

Anto- Pedí empanadas
Car- No. Es feriado.
Anto- Bueno, entonces pedí pizza.
Car- …
Anto- … es que los feriados… los feriados no se hacen repliegues (repulgues).
  

Car- ¿Cómo se llama la del tango ese?
Anto- Azucena Maicena


Eze- Escribí “treintapalabras.com”
Anto- ¿Con palabras o con letras?

Anto- Yo creo que la voz de Shrek es la de Austin Powers
Car- ¡WOW!...
Anto- …
Car- …¿quién es Austin Powers?


Lucre- ¿soy normal?
Anto- definime “normal”
Lucre- ni más ni menos… normal
Anto- …

Car- ¿Cuánto gastaste? ¿20?
Anto- No, 6.
Car- ¡¡¡Andá!!! Sos una rasta


Simple: 
Eze- Si avisaban me hubiera traído un troncho de pan lactal…
Anto- che pero posta… ¿cómo se dice? ¿traer un “qué” de pan lactal?
Eze- no sé… un paquete…
Anto- Pan de molde es, no?
Lucre- Ay chicos… se dice así: “hubiera traído pan lactal”.

Cuestión de vocabulario:
Para Aya la realidad es “avallasante”.
Chespi no se ríe, se larga una “rascajada”.
Para Car los chicos en la facu hacen pis en “Minguitorios”
Lucy recomienda tener cuidado con el panel de abejas

Idea nocturna que nunca realizaremos:
Mate + Caipiriña: ¡Materiña! 

PD:
Ya nada es lo mismo, sin las fotos, dibujitos y colores... pero bueno, necesito cambiar para creer que vamos hacia algún lugar. Espero volver, con algo escrito. Por lo pronto sigue en pie la segunda parte de la novela, para los que pidieron que Sebas vuelva y el Batata no choque el auto, así que sigo entretenida.