Oscar

Vos que te creías el rey de la milonga. Y hoy…
Todo lo que alguna vez te hizo libre, ahora te ata. Te sofoca.
Tus creencias, tu casa.
Tu modo de condimentar, tu moral liberal. 
Tus amigos, sus excesos posmodernos.
El sexo, el amor enfermo, el amor sano,
el amor intermedio.

Esa maldita costumbre de luchar por algo, tan célula primera, ella también te ata. Batallar. Comerciar. Tocar.
La potencia de tus explicaciones te consume. La felicidad, la zanahoria en el palo de la lucha.

Haces una casa para defenderla, porque defendiéndola te entretenés, luchando por laburar, por hacerte un nombre, por amor, por un ideal (¿no ves que la palabra ideal ya te avisa que mejor quedate en casa leyendo a Marsé?).

Si no peleamos por algo el hombre se negaría a sí (negaría su carne y negaría su voz).
Se caería así. FplaF.

Y cuando te das cuenta del palo, la zanahoria y todo eso… empezás otra vez, sin querer, a luchar. Para que todos se enteren de tu nueva verdad. No podés parar.

Te aviso: "En esta vida, Oscar, si no te salva tener pibes, no te salva nada". 

Semáforo en rojo

Corrió las cortinas y se apuró a sacar la pava del fuego. Miró los pelos que se recortaban acostados en el piso blanco de la cocina y se dijo que hoy barrería. Y limpiaría el baño. Y terminaría de leer ese libro sobre la independencia brasileña. Play.

(Un semáforo en rojo. Ella parada esperando. Él llega y se para al lado. Se reconocen.)
-          ¿Cómo estás? (risas)
-          Bien, bien. Qué raro encontrarte acá, ¿qué hacés? (más risas)
-          Nada, compro algunas cosas… ¿vos? ¿tomamos un café? Hay uno lindo por acá a cinco cuadras.
-          No puedo, me tengo que ir en un rato, no vamos a llegar, pero sentémonos ahí, mirá, hay un banco.
-          Dale, contame, ¿qué hiciste todo este tiempo? Hace mucho que no nos vemos…
-          Sí, desde la fiesta de sombreros hace unos años, creo ¿no? Estoy trabajando, en el Rojas, unos cursos. ¿vos?
-          Acá ando, sigo estudiando, a full, a ver si termino ahora. Nada nuevo, me voy de viaje, en mayo, a México.
-          ¡Qué bueno! Te vas sola, ¿no?
-          Sí, como siempre. (risas)
-          Qué bien. Yo me parece que me voy a Roma en julio, no sé bien todavía, me tienen que salir unos papeles, pero creo que voy a laburar con unos cursos allá…
-          Qué golazo, ¿por cuánto tiempo?
-          No sé, seis meses, un año tal vez.
-          Qué bueno che… pero, ¿y la banda? ¿tu novia?
-          Terminamos, hace un año ya, ¿no te contó Marcos?
-          No, no dijo nada… igual hace tiempo que no lo veo a Marcos…
(Silencio. Ella se retuerce los dedos, se alisa el pelo y mira la hora. Él hace lo mismo con su reloj. Los dos giran y se quedan sentados uno al lado del otro pero ahora mirando hacia adelante)
-          ¿Qué te pasa?
-          Nada, no sé. Pensé que si pasaba me ibas a llamar, no sé… no sé.
-          Yo también pensé que te iba a llamar, y después pasaron los días. Pensé que estarías en otra. Bah, no sé, es más, creo que lo estabas. Te vi, varias veces, de lejos, con un pibe… fui a hacer unos trámites a la facu y…
-          Está bien. Te entiendo. No es un reproche, supongo que así se dio. Si nos hubiéramos encontrado capaz… pero no, pasó un año entero ya desde que terminaste y es verdad, estuvimos en otra. Igual no me lo esperaba. No sé.
-          ¿Querés tomar un café?
-          Dejá, si te tenés que ir, no jodas. Si querés arreglamos para otro día.
-          No, dale, vamos, no importa, eran trámites, los hago mañana.
-          De verdad, no estoy mal si es por eso que querés tomar un café.  
-          No, realmente quiero tomar un café. Si no capaz pasa un año más… y no sé. Me gustó encontrarte. (risas)
-          Dale, vamos.
(Se levantan. Como siempre, ella guía. Van en silencio.)
-          Sentémonos ahí. ¿viste ese cartel? (es de neón. “Churros con chocolate”).
-          Yo quería llamarte.
-          Me imagino, de verdad. No te preocupes.
-          No sé como explicártelo. Creo que me dio miedo, pensar que ya era tarde. Y ahora no sé, se hizo tarde, ¿no?
-          Un poco. Puede ser. Es raro. Pasó tanto tiempo…
-          Igual no sé, te veo y es como si no hubiera pasado nada. Fui un tarado.
-          No te preocupes, de verdad… me duele un poco, qué se yo, que haya pasado un año, no sé. Pensaba que tu relación era lo que hacía que nosotros no… pero no, supongo que era otra cosa. Igual no sé por qué, pero lo entiendo.
-          Es que era eso, y después pensé que eso lo había arruinado todo. Y ahora me doy cuenta que no, que realmente tendría que haber intentado. Llamarte. O algo.
-          Sí, por algo no me buscaste. Pero bueno, está bien. Me gusta verte.
-          A mí también. Me gusta que estés bien. Me gusta que sigas viajando. Podemos vernos alguna vez más antes que te vayas.
(les traen la cuenta. Pagan. Ella se pone la bufanda. Él piensa que ella ya se quiere ir, así que agarra el saco. Ella está contrariada, sólo tenía frío, pero le sigue la corriente y se abriga también. Se paran y salen del café).
-          Bueno, gracias por el café, estoy contenta de verdad de haberte encontrado, perdonáme, nada más me quedé un poco sorprendida. Pero está todo bien.
-          Veámonos, ¿dale? Podemos hacer algo… nosotros nunca fuimos al cine ni nada…
-          Dale, estaría bueno. Y si no nos vemos no sé, que te vaya bien.
-          Pero nos vamos a ver, ¿no?
-          Sí, dale. Llamáme. Pero esta vez llamáme.
-          Dale…
(se dan un beso y un abrazo)
-          chau
-          cuidáte (risas)
-          vos también.
(caminan. Ella llega a la esquina y se prende un cigarrillo. Espera al semáforo. Él camina atrás de ella. Pero sin alcanzarla. A las dos cuadras le grita)
-          ¡Lu! ¡Esperáme!
-          (risas) ¿qué hacés? ¿ibas para el mismo lado?
-          No… pensaba, si no vas a ningún lado… ¿vamos al cine?
-          (más risas) dale, me gustaría. Pero primero tengo que pasar por casa. ¿tenés monedas?
-         
-          Bueno dale, vamos.
(Se toman el 132. ella apoya la mano en un asiento, para agarrarse. Él apoya la mano arriba de la de ella, y la agarra. Hay un primer plano de las manos que dura diez segundos).

Hace frío, estamos en agosto. Ella se despierta, pero no se levanta.
Todo eso que la abriga ahora respira.

Minita I

Superpoderes

Vos ahí y yo acá y
en un segundo vos acá
y yo ahí. Y
como si mirara
a un espejo flojo
Me preguntas que hay ahí
atrás de mí
atrás de mis ojos.
Me robaste mis superpoderes.
Y más. Todo fue despojo,
un pulcro robo.
Ahora yo acá. Me enojo.
Y ya no sé mentir.
De lejos vos allá
esperando un no sé qué
de tetas y culos.
Y yo. Sin culos. Ni tetas.
Y ahora
encima,
encima,
encima,
(siempre así)
sin superpoderes.
Como todas las mujeres
más lindas y graciosas que vos.
Me enojo.
Porque no hay nada
atrás de mis ojos.


El último vestido del año pasado.

Ya van tres veces que al acercarse sigiloso
el fin compro un vestido para encantar. 
Como si el mundo estuviera mal armonizado o yo lo percibiera con delay.
o… pero este vestido mágico es tan lindo, y ahora nadie lo va a ver.
Ni él. Ni los que me verían de la mano con él.
Con cara triste y un lindo vestido. Yo quería encantar. Y ahora, Nadita.  

La próxima vez voy a comprarme un short para... 
...para un día más.

Adiós amigos, adiós.

Queridos amigos:
hace menos que poco fui bastante borracha a un departamento muy prolijo y blanco. No sé bien qué pasó ahí, pero a los pocos días sentí que mi living tenía demasiados estímulos visuales. Lamento comunicárselos pero la cartelera ya no está. Su alma siempre sobrevivirá en este post, en el que pasaré a dejarles las frases más célebres... obviamente yo soy la que más tengo, por habitar este espacio, y como es lógico me siguen Car y Lucre. Se las regalo, para que les de nostalgia.


Anto:
“Los físicos son freaks, y los matemáticos ni te cuento… aparte son unos sucios…”
“No está bueno el campo semántico de coger… digo… coser”
“Es su Motus operandi”
“¿Qué chabón me agarré de pendejita que sepa el nombre?”
“Lo mío… es el alcohol”
“El otro día abrí mi bomba de tiempo, esa que hicimos en sexto grado”
“Ese es un hipócrata…”
“Dale dale… más Gamerro y menos Gomorra”
“¡Ya sé! Escribamos un cuento con un narrador de sexo totalmente contrario al nuestro”
  
Car:
“Vedda es mi norte”
“Uf... Son textos milométricos...
“Objetivamente voy relativamente bien”
“Harry y la fábrica de chocolate”
“Gabi sabe de todo… Gabi es un ribosoma
(cantando en la cocina): “¡Cuidado!¡Cuidado! ¡Cuidado con la mona chita!”

Lucre:
“Schvartzman me pone nerviosita”
“Hace poco me chapé a un pibe que era judío y creo que no me llamó más porque no era judía”.
“¡Dame un chigarricho!”
“¡Me encanta el olor a micrófono de plástico gigante!”

Eze:
“Vinieron unos hippies con bongó y empezaron a percudir el tren”

Caro:
“Tengo un destejo de melancolía”

Juan T:
“Y no es Rimbaud, eh… ¡es Juan Luis Guerra!”

Sebas:
“Agridulce… la mezcla de dulce con ágrido”

Martín:
“Esos jeans… los Caverneti

Lui:
“Murakovsky”

Ari:
“Eso es puro homosexualismo”

Flor:
“Y el pájaro se implaba las flumas”

Vale:
“Pará… anseosa”

Leo:
“Mirá, estos edificios tienen górgolas”
“La actriz… Cacarina Papaleo”

 Mamá Silvia:
“Lo dice ahí chiquito, en el asterístico”


Diálogos:
Anto- ¡Vamos al cine Globo!
Lui: Se llama Gaumont
Car: ¿Qué es un gomón?

Anto- Pedí empanadas
Car- No. Es feriado.
Anto- Bueno, entonces pedí pizza.
Car- …
Anto- … es que los feriados… los feriados no se hacen repliegues (repulgues).
  

Car- ¿Cómo se llama la del tango ese?
Anto- Azucena Maicena


Eze- Escribí “treintapalabras.com”
Anto- ¿Con palabras o con letras?

Anto- Yo creo que la voz de Shrek es la de Austin Powers
Car- ¡WOW!...
Anto- …
Car- …¿quién es Austin Powers?


Lucre- ¿soy normal?
Anto- definime “normal”
Lucre- ni más ni menos… normal
Anto- …

Car- ¿Cuánto gastaste? ¿20?
Anto- No, 6.
Car- ¡¡¡Andá!!! Sos una rasta


Simple: 
Eze- Si avisaban me hubiera traído un troncho de pan lactal…
Anto- che pero posta… ¿cómo se dice? ¿traer un “qué” de pan lactal?
Eze- no sé… un paquete…
Anto- Pan de molde es, no?
Lucre- Ay chicos… se dice así: “hubiera traído pan lactal”.

Cuestión de vocabulario:
Para Aya la realidad es “avallasante”.
Chespi no se ríe, se larga una “rascajada”.
Para Car los chicos en la facu hacen pis en “Minguitorios”
Lucy recomienda tener cuidado con el panel de abejas

Idea nocturna que nunca realizaremos:
Mate + Caipiriña: ¡Materiña! 

PD:
Ya nada es lo mismo, sin las fotos, dibujitos y colores... pero bueno, necesito cambiar para creer que vamos hacia algún lugar. Espero volver, con algo escrito. Por lo pronto sigue en pie la segunda parte de la novela, para los que pidieron que Sebas vuelva y el Batata no choque el auto, así que sigo entretenida.