MGMT - Congratulations

Congratulations es un disco que hay que escuchar tema por tema. Todo este tiempo Vanwingarden habló de la consideración del álbum en tanto unidad y no “track by track”, costumbre que igualmente, después de pasado el furor de E-mule, Ares, etc. se está abandonando. Básicamente me animo a afirmar que se anticiparon a que la primera crítica que recibirían, sería que no había en todo el álbum un track fiestero como “Kids”. Sea porque no les salió o porque no lo quisieron, es verdad, no lo hay. Igualmente cumple con la promesa de Vanwyngarden de un disco más místico y, para los que nos gustan los viajes, un disco mejor.

Congratulations es lo que acá en Argentina llamaríamos ahora una “profundización del modelo”: MGMT va más allá en lo que en Oracular Spectacular intuíamos como nueva psicodelia, este disco se encarga de desarrollar esta explosión de color y suspensión de sonidos, sin agotar el recurso de la distorsión que es tan cliché en ciertos intentos modernos de psicodelizar el pop-rock.  

En vez de sacar un single a la venta, “Flash delirium” se pudo descargar gratis de la Web de MGMT, cosa que es admirable a diferencia del efecto Lars Ulrich, que a pesar de las consideraciones musicales que podamos tener respecto de Metallica, es un chabón que no para de hacer declaraciones tristísimas al respecto del copyright y las nuevas tecnologías. En contraposición a este tipo de visión de la distribución de la música en el mercado, MGMT es una banda de este siglo, y hace lo que le parece mejor para con su música en relación al mercado actual. Muchas de sus letras están cargadas de una excesiva sinceridad en este sentido, empezando por uno de los cortes más reventones de Oracular Spectacular, “Time to pretend"
  
Let's make some music, make some money, find some models for wives.
I'll move to Paris, shoot some heroin, and fuck with the stars.
You man the island and the cocaine and the elegant cars.
This is our decision, to live fast and die young.
We've got the vision, now let's have some fun.
(...)

The models will have children, we'll get a divorce
We'll find some more models, everyting must run it's course.
We'll choke on our vomit and that will be the end

We were fated to pretend

Volviendo a Congratulations, está siempre esa gente que quiere encontrar el track que más se parece a “Kids” para descargarlo: ¡cómo no! MGMT te lo regala, para que te lo bajes con buen sonido, y no rompas más las pelotas, porque prefieren que en realidad no seas gil y escuches el disco entero. MGMT "wanted to offer it (el album) as a free download but that didn't make sense to anyone but [them]”. En fin, escuché en una entrevista a Vanwyngarden diciendo que igualmente en una semana ya iba a poder descargarse de cualquier lado ilegalmente y ya, daba igual lo que ellos hicieran al respecto, y eso estaba bien para él.  

 
Del arte de tapa se encargó Anthony Ausgang, genio del Low Brow. Qué se puede decir, es el responsable del arte de la colección de Timothy Leary, cosa que a mí me compra, además de sus otras producciones supercool.  


“It´s Working”: El álbum arranca con todo, este tema es una fiesta espacial, en un universo en el que los fuegos artificiales son posibles, entre mesetas y silencios que se anticipan a esas arremetidas de las canciones de los 60, a coro y alegres, en contraposición a un sonido oscurecido por una batería rápida que irrumpe al mismo tiempo. “Song for Dean Tracy” es para acompañar un videojuego de casa embrujada, por momentos también el correcaminos y el coyote caen en un pozo a los 1.47min. Otra vez el sonido es sombrío, y a la vez jocoso; un Tim Burton en sus viejas épocas pero con un sintetizador.
Después arranca “Someone´s missing” con las voces tan Scissor Sisters pero totalmente cagados a palos. Como otros temas, le ponen toda la onda junta al 1:50, pero ahí termina, precoz (dejándote medio consternado) y en anticipo a “Flash Delirium” (acá un videito que hicieron al respecto).

“Flash Delirium” es el conjuro –entre oculto y expuesto- en el disco, con su secuencia de marcha militar muy del siglo XXI, seguida de una flauta de colores de más videogame y la suspensión nuevamente, la epifanía.
La canción para las chicas… “Siberian breaks” debería haber sido el soundtrack principal de Vírgenes suicidas, con sus idas y venidas, y cascabeles entre las cuerdas. Además de Vanwyngarden y Goldwasser estar tan fuertes y ser extremadamente cancheros, este tema probablemente lleve la excitación de las adolescentes a un nuevo nivel, diríamos “atmosférico”. Hay igualmente un guiño al escucharla más de una vez, nuevamente en torno al mercado-banda-creatividad: si los Who decían “I hope I die before I get old”, MGMT reversiona, “I hope I die before I get sold”. MGMT es, en tanto banda de este siglo, una reflexión más que interesante sobre “My Generation”, generación fatalista y desilusionada, pero dispuesta a desembolsar todo placer posible.
 
A esta altura ya sentís que después de terminar el álbum te vas a tener que ir a lavar la cara o dormir una siesta, el viaje de N.Y. a Malibú que hizo la banda grabándolo se traduce en un trip del living de tu casa al Mundo de Jack, pisando cajas a lo tonto como Crash Bandicoot, tomando un velero por un mar fucsia desde el que se vislumbra Pepperland.


La coda te anticipa que estás llegando al final, más aún, diría que no esperás que al terminar “Lady Dada´s nightmare” venga algo más, aunque lo pidas a gritos, ya que a esa altura probablemente estés en el séptimo subsuelo surrealista pop, radicalmente drogado por el tintineo de las estrellitas que el tema va dejando tras de sí. 

 MGMT se copó, y no quiso dejarte pagando, porque de todo viaje hay que volver. “Congratulations”, el tema que cierra el disco homónimo, es ese viaje de vuelta con una confesión final tan típica de la banda:

But I've got someone to make reports
that tell me how my money is spent,
to book

my stays and draw my blinds
so I can't tell what's really there
and all I need's a great big congratulations.

El aplauso antes del silencio total lo dice todo. 


A.Cordone




El video de "Congratulations". Otro destello de genialidad. 
Los videos de esta banda son increíbles, en este caso el director es Tom Kuntz 
(unknown para mí, pero procuraré amarlo con devoción). 









Y nosotros somos la lealtad... así que qué me vienen a hablar de la lealtad

La ética de la moral es mantenerla en secreto. 
La libertad es un secreto.
C.L.

Me dijo que un día se despertó sin hambre de leer. Empezó, como era lógico, por abandonar la carrera de Letras. Cerró sus cuentas de mail, de redes sociales, su blog. Estrelló su ceular contra la pared y regaló a una biblioteca sus libros y su pc. Habló con la amiga sonidista de una amiga para que tomara sus más de 10.000 canciones, las grabara en cds sin nombre y les quitara las letras, para no recordar las tantas veces que las leyó, insomne.

Comenzó a viajar en transportes públicos por intuición, y procuró comprar con el mismo mecanismo en supermercados, esforzándose por distinguir los billetes por color. Aunque nunca le gustaron las películas dobladas, se resignó a las voces neutras de la televisión de la mañana, a escuchar más radio y ver menos titulares. A que le cuenten sus ex compañeros de facultad lo que habían leído. Pagó las cuentas llevando siempre dinero de más, calculando con arte la inflación.  

No duró mucho esto.

Lo que una vez se vió puede borrarse en la cotidianeidad de los cuerpos, pero el esfuerzo por el olvido sólo trae comprobaciones irrevocables de la existencia de eso que se vió. De la poesía que vuelve una y otra vez a manifestarse en cada vidrio roto de una cárcel abandonada, en los dedos arrugados de quien se masturba hasta dormirse, en las risas desdentadas de los molestos vendedores ambulantes, en el humo de las bocas de invierno y cigarrillo en las plazas, y también, sí también, en los libros. La literatura que se esfuerza por contener algo de todo esto, en el medio entre el esfuerzo y el vidrio que se masturba desdentado en las plazas, está la lectura. Ese movimiento previo que queda suspendido, como quien toma aliento antes, justo antes, de tirarse de un séptimo piso, antes, justo antes, de que la película se trabe y no nos deje apreciar el final. Porque no hay final posible para lo que no puede contenerse en el libro, allí hay sólo voluntad.

Alguna vez se dijo que los monos son aquellos seres que empíricamente comprueban la distancia entre los animales y los humanos, su perturbador parecido con las personas aumenta sus diferencias. Su voluntad de lenguaje aumeta sus imposibilidades. Los monos son, en este sentido, como la literatura: una voluntad de contener algo de poesía, poesía que excede el lenguaje, inaprehensible. Leemos entonces, no la poesía, sino la voluntad de poesía. Contraponemos a esa literatura otra literatura, mejor, peor, todos sabemos que no hay poesía indiscutible, aceptamos que la literatura indiscutible es simplemente una construcción cultural que consumimos para tener un lugar desde donde tomar medidas. Pero todo allí, todo es voluntad. El lenguaje dice lo que no aprendió a decir, lo que no alcanzó a decir. Dice tan sólo lo que es, y lo que es no le basta. La literatura necesita de la poesía para seguir, existe porque desea. En tanto la poesía siga muriéndose en las manos de los lectores cansados, y la literatura-voluntad se apague como las luces del cine se prenden, no nos quedará de ella más que un vago recuerdo en el fondo de un vaso imperfecto, el último fondo de vaso imperfecto que uno ve antes de la muerte.  

No duró mucho esto, volvió a leer. No porque creyera en la literatura, había aprendido, había visto y ya no podía volver atrás. Había visto y lo que vió alteró su ánimo, quebrantó su voluntad, manchó la inocencia lectora de antaño. Volvió a leer porque no sabía ser otra cosa, y porque simulando podría tal vez, con suerte, convencer a un chico mágico de que si la deseaba con ardor, la poesía podía volver.

No duró mucho.

Una promesa de victoria,
un éxodo de placer.

Tan sólo un palo,
un palo con una zanahoria.