Para querer quedarse.


La palabra es el único pájaro
que puede ser igual a su ausencia
R. Juarroz



Algunas veces es necesario hacer las valijas para quedarse. Para querer quedarse. Para darse cuenta que hay que quedarse. 

Parece que a veces basta con cocinar para matar el hambre, levantarse de la cama para soñar un poco. Para querer soñar. Para darse cuenta que hay que soñar un poco.

No puede uno emborracharse
sin probar el vino,
pero a veces nos basta su color 
para los ojos estallar.

Es sano sonreír antes
y después de llorar,
y las lágrimas algunas veces necesitan caer con la risa
para que se desprendan las hojas en otoño - haciendo ruido de valijas.

Parece que a veces basta con deshacer las valijas en el otro para quedarse, pero es al revés. 

Se necesita mucho más que amarrar la boca a su mate, más que limpiarse los zapatos en la espalda de su perro, más que llenarle los bowls de medias limpias y dejar el cepillo de dientes en el espacio equivocado del baño.

Para quedarse hay que tener siempre las valijas hechas. 
Para querer quedarse. 
Para darse cuenta que hay que soñar un poco más. 




Llegando el fin del otoño.


1 comentario:

hoytomate dijo...

amarrar la boca a su mate la bombilla todo es cierto muy gracias besos . el cepillo de dientes está en su lugar